martes, julio 21, 2009
Secretos a voces
-Pablo Armando Fernández-
Hoy la noche me susurra
ciertos secretos,
estadistas anónimas, las estrellas,
andan silentes por las esquinas
de mi ciudad en blanco.
He pensado en abandonarme,
dejarme caer lentamente
en este caminar acompasado,
entre horizontes verticales,
y camas con ventanales abiertos.
Dime si has pensado alguna vez
en dejarte llevar por las olas de arena,
por el calor que abrasa la piel,
por las huellas que deja tu caminar.
Dime si te ha pasado, al ver la tarde caer,
una desazón que quema aquí adentro,
y que cura cuando te mira.
Dime, pero,
¿Cómo sería tu amor sin tus rencores?
© Virginia Fernández “secretos a voces”
viernes, julio 10, 2009
presencia
ese color de tu piel reflejado en mis ojos,
anaranjado y brillante,
expectante e irracional,
diría metamorfósico, o incluso irreal.
Ese sabor bello y ambiguo,
arrastrando a su paso cuán huracán,
arrebatadora presencia,
qué más decir,
simple,
pero irremediablemente necesario,
así, ya está,
no más palabras,
punto y final.
© Virginia Fernández “Presencia”
sábado, julio 04, 2009
Trozo de percepción temporaria
me cuenta mañanas
solitarias,
transeúntes dormitando,
cafés a deshoras.
La lluvia entumeciendo
la tarde,
descuidando la noche.
A veces usted
me cambia las aguas
del reloj,
a veces me mira, y
al sonreír parece
un reloj de pared,
tan serio y solitario.
Por supuesto,
usted sonríe,
y puede que un brillo
en sus ojos me cambie por
un instante.
A veces me cambio por
un invierno de trozos
de papel, de tinta en
el tintero.
Otras veces me convierto
en un ciego que ve,
pero que no quiere mirar.
Por supuesto,
usted sonríe,
y puede que poco a poco
comience a querer ser
de nuevo,
tarde contando mañanas,
transeúntes dormitando,
café a deshoras,
y cómo no,
lluvia entumeciendo
la tarde,
y descuidando la noche.
© Virginia Fernández “Trozo de percepción temporaria”. Fragmento de Diarios de usted.
jueves, junio 18, 2009
Composición de domingo
No se cómo decirle,
cómo explicarle.
Me gustaría describir
el por qué de los teléfonos rotos.
A veces extraño una nube
de Magritte,
o simplemente su calor de usted.
Su silencio consentido,
su sabor.
Me dan pánico
los domingos por la tarde,
y no alcanzo a poder
relatar la razón fundamental
de ese desasosiego,
esa inquieta nostalgia de
los centímetros de su piel.
¿Cómo convertirme en
estación de tren en
esos días de domingo?
¿Cómo ser mañana,
para dejar de ser por
un instante vacío y soledad?
¿Cómo explicarle?
© Virginia Fernández “Composición de domingo”. Fragmento de Diarios de usted.
martes, junio 02, 2009
pequeña contradicción
¿Usted ha pensado alguna vez
en ese incrédulo y arduo
momento del día,
en que todo nos parece imposible,
un pasillo sin final?
¿Ha sido consciente de ese amanecer
entumecido y doloroso, frío y
humillante, de un invierno
sin su ropa en el cajón?
Me pregunto si a usted
le ha pasado alguna vez al abrir
la ventana, y sentir el viento golpear
en su cara, ese dolor
punzante y rotundo, que
provoca la soledad.
No sé si usted conoce,
o sabe que dicen que contra el
optimismo no hay vacunas.
Por eso todos estos
pensamientos me abandonan
enseguida, imaginando sus
manos, de usted, deslizarse
sin prisa bajo el edredón
de mi piel.
© Virginia Fernández. “pequeña contradicción”
miércoles, mayo 13, 2009
manos
(c) Virginia Fernández
domingo, abril 12, 2009
temporalidad y relojes
Llueve, y las calles bajan con agua como ríos nocturnos, y son gotas en un trampolín, y dan saltos y gritan, y se tiran agua unas a otras y vuelven a mojarse, y todo es un círculo nocturno y bello. La ciudad se inunda, los coches gritan claxon, y es tan natural perder ahí la noción del tiempo de los relojes que se llevan en pulsera, y entrar así en otra dimensión. Suena jazz y lluvia, y hay manta, y mis manos se interponen a esos relojes colgados de las paredes, y hay una luz suave para poder charlar bajito, y beber té mientras estudias por qué existen los relojes, mientras me cuentas al oído los secretos de la piel.
© Virginia Fernández “Temporalidad y relojes”
el guitarrista cero
El guitarrista Cero sabe que el mundo está ya de vuelta, harto y cansado. En el fondo cree que no le importa, pero un amago de tristeza lo delata por las comisuras de sus labios. Hace un intento de cantar, le gusta estar allí, se sienta en un taburete con chicle que también le gasta una mala pasada, mira hacia un lado, hacia otro, disimula y vuelve a sus acordes. Lleva sombrero y amargura, y en algún momento de la noche si nada cambia se preguntará por qué está allí. Unas risas al final le devolverán las ganas de seguir tocando algo parecido a rock & roll. Mientras dos gatos se besan en la puerta de un local llamado Loro.
(c) Virginia Fernánadez “El guitarrista Cero”
lunes, febrero 16, 2009
Hechizo
con los susurros que saben a mar,
aprendiste a pasear por los tejados
que tocaron alguna vez
una canción de cuna.
Habitaste mis noches de sur y frío,
caminaste a mi vera para bailar
un tango al amanecer mirando al mar.
Abrigaste el frío con tus manos,
aprendiendo a abrazar como un niño.
Colocaste el corazón en un sitio
diferente al color de la piel,
para llevártelo en forma de pulsera
por caminos que viajan a través del blanco
del amanecer.
©Virginia Fernández “hechizo”
jueves, febrero 05, 2009
Memoria
no nos quedan ojos, ni manos,
el tacto se quedó atrás en el tiempo,
jamás vi tu sonrisa.
Cuando amanezca en mi noche,
tú estarás partiendo hacia
ninguna parte.
El arco iris amanece en blanco
y negro en mi ciudad,
Mientras, el tiempo no
me reconoce, cambié de noche,
jamás me acosté a tu lado,
pero una nota de
de jazz dibujó un corazón
en algún tejado con guiños
de sonrisa de niño.
© Virginia Fernández “Memoria”
lunes, enero 19, 2009
Consideraciones estelares y lunáticas
para volver a mirar el color blanco
del amanecer,
corriste en vagones que no
llegaban a ninguna parte,
sólo dijiste adiós desde una de
sus ventanas sin billetes de ida.
Te olvidaste del tiempo sin maletas,
y así volviste a acariciar a la luna de latón,
así las tardes se volvieron de feria,
y lunares, y sábanas.
El color del atardecer esperó,
viendo parpadear
a una estrella tartamuda y pálida,
que quiso coger un trozo de cielo
para regalar,
así te encontré yo.
© Virginia Fernández “Consideraciones estelares y lunáticas”
jueves, enero 15, 2009
viernes, enero 09, 2009
Contar
acariciar tu sonrisa,
escucharte respirar,
mirarte dormir.
Podría decirte todo esto una noche
de verano,
pero no, no lo hago, porque no dejarías
de mirarme.
© Virginia Fernández “Contar”
jueves, enero 08, 2009
Paisaje de invierno
Hoy el paisaje es azul grisáceo
y suena tu canción,
el atardecer atardece de gotas contra la ventana
en el barrio que te gusta,
y el mar suena desde aquí hacia un lugar perdido
en una tierra que tiene color naranja, sol
y media luna, y días sin sonrisas de niños.
Aquí hay caracolas con música,
y cubos de Rubik
hay día redondo de nube de Magritte,
y silencio,
escucho tambores a contratiempo.
Hoy ya es mañana y empieza a amanecer.
© Virginia Fernández “paisaje de invierno”
lunes, enero 05, 2009
días
Hay días en los que los días no tienen nombre, ni tienen apellido perfecto, ni pretérito, ni atemporal, y se llaman escombro, guerra, o rareza, pero también imagino que a veces se llamarán día luminoso y ese día me imagino que desayunarán con edredón, café y tostadas.
© Virginia Fernández “Días”
miércoles, diciembre 24, 2008
Pareceres

No me interesan
las líneas limítrofes
que no te rodean,
ni siquiera si son
del color del mar.
Nunca me interesaron
los árboles terrenales,
ni los días sin lluvia,
ni el olor a pincel.
No me acomodan
para nada los días sin ti,
ni el color de la luz
que atrapa una mano
distinta a la tuya.
No quiero mantas,
ni manos,
ni tacto,
ni aroma.
No me interesa
para nada bailar un vals
sin música de orquesta,
ni tus vaqueros,
ni nada.
© Virginia Fernández “Pareceres”
domingo, diciembre 14, 2008
Desintoxicación
distancia que pasa
lentamente sin tus horas de ti.
Odio tus decisiones
rotundas, meditadas
sin un té al anochecer
en los sitios donde se
pierden pendientes,
y donde las manos tiemblan
al mirar los relojes
con ojos infantiles.
Odio tus maneras,
tu chaqueta de rayas,
tu pañuelo regalado.
Odio las cláusulas,
y los pactos,
los edredones.
Odio el contacto de tu piel.
No me hace falta que
leas en mis ojos.
Odio de una manera
sobrehumana las horas que
pasan sin acordarse
que en un rincón con calles
en forma de río, una cabeza piensa
en gris si no tiene a tus
ojos delante.
© Virginia Fernández “Desintoxicación”
miércoles, diciembre 10, 2008
Vocación
esta vocación que mira hacia ti,
no sé si fueron tus maneras,
o si ese día unas gotas estratosféricas,
y redondas
golpearon en la ventana,
pidiendo un hueco donde acurrucarse.
No sé si esta vocación guiada
hacia ti, tiene que ver con Gustav Klimt,
o con El beso, o ciertamente con Danae,
no sé si fue René Magritte,
o su bombín de las cinco,
o incluso pudo ser Salvador Dalí
abrazado a su amante.
Realmente no sé si nació del jazz,
o de tus ojos,
pero el caso es, que esta vocación
inconclusa, y sin sentido,
irremediable, gira hacia ti,
y no puede dejar de mirarte.
© Virginia Fernández “vocación”
miércoles, diciembre 03, 2008
definición
y lunas,
y también lugares inciertos.
Es otoños,
y mares en calma,
y supongo que
también a veces será huracanes.
Es pestañas,
y mirada,
y estepa solitaria.
Paisajes anaranjados
y planos
en un atardecer.
Es su música de usted
cuando dice de serlo.
Y cómo no, es montaña,
y árboles nevados,
cuando le dá por poner
un tapiz de color blanco
para mirar.
© Virginia Fernández “definición”
martes, noviembre 25, 2008
cosas para los bolsillos
y bufandas para el frío,
monederos rotos por abajo
y litros de letras que
llenen papeleras en blanco.
Un libro para escribir
renglones cortos,
y un gorro de los de llevar
en las calles que bajan
ríos, de los lugares en
los que alguien quiso
hacer algo parecido
a una canción llamada
Jazz.
© Virginia Fernández “cosas para los bolsillos”
miércoles, noviembre 19, 2008
Es tan usted
escuchar sus letras como arrullo y remolino,
a veces como tristeza y lluvia,
o como gato,
pero siempre tan usted.
A veces se vuelve ingrato, e infinito,
y rizos cayendo sobre su piel,
caricia, mirada, y sonrisa, y ojos.
Me inunda el paladar,
arrastra las ganas hasta llegarle,
le rozan mis labios,
y es tan natural entrar así en su estado de luz.
Es tan usted a veces,
que pienso que es un diluvio, o vendaval,
otoño, hojas secas y paraguas sobre esquina cuadrada,
mimo, fotografía en blanco y negro, invierno,
color pálido, ciudad y tráfico,
gente corriendo, lluvia,
papeles sobre la mesa,
libros, librería en el centro, y sobretodo anochecer
en esquina, o baldosas cuadradas.
Por supuesto tan usted como
un canto de sirenas mirando
una tetera a punto de despertar.
© Virginia Fernández “Es tan usted”
jueves, noviembre 13, 2008
cosas que pienso
murmullo del mar,
porque no lo va a creer
pero a veces me dá
por pensar cosas raras.
Cosas como que
me descubro pensando
en cómo podría
descifrar un lapicero,
o cómo sería
el magnífico instrumento
musical de su risa.
Se me dá la loca
de pensar en cómo
podría hacer
para que estuviera aquí,
o si sería posible
estar charlando en
una mesa de local
con vela en el centro,
y llevarme en un frasco
la música de jazz que
sale de un saxo apilado
en una esquina.
A veces pienso
por ejemplo,
cómo podría hacer
para verle aparecer
por esa esquina de papel
sin tener cita previa.
O si ese gato callejero podría
darme autorización con firma
para llevarlo a casa.
Pues mire que
todas esas cosas
me dá por pensarlas en
ciertas ocasiones muy
ocasionales.
© Virginia Fernández “cosas que pienso”
lunes, noviembre 10, 2008
Por los caminos de ti
escuchando a John Coltrane y a
Miles Davis,
viviendo los días de ti,
los días de frío,
que se hacen noches alegres
o notas de rocío.
El frío se vuelve blanco
pálido, y cristal,
y todo
sigue como debe seguir
por los caminos de ti,
que a veces se vuelven
revolución de notas, o
revolución de letras,
pero al fin y al cabo
revolución,
mientras el humo se abre
paso en un bar,
mientras se vuelve a escuchar
a Charlie Parker
Los pasos de ti
van a mi paso, y se abren camino,
se desentienden del resto
de la humanidad,
y mientras, por los tejados de un sur,
dos gatos se divierten
mirando el espectáculo de la calle
de un sur muy sur,
expectantes de un lunar
que les hace guiños.
© Virginia Fernández “Por los caminos de ti”
viernes, noviembre 07, 2008
no te vayas
de este amanecer sin sol,
deja que recorra de arriba a
abajo el lugar que habitó
el olvido.
Recórreme el cuerpo
en curvas dislocadas.
Arroya sin mirar
lo que encuentres a tu paso,
Deja de respirar
sólo un momento,
Acércate a la noche de
un acantilado de sirenas,
descorcha el amanecer a trizas,
no te quedes impasible,
no te olvides de lo que no importa.
Acércate a la verdad sólo de puntillas,
olvida el resto,
no te vayas.
No te vayas, ni ahora ni nunca,
no te vayas.
© Virginia Fernández “No te vayas”
miércoles, noviembre 05, 2008
Siéntate a hablar conmigo
déjame que te cuente
una historia sencilla,
ven, vamos
a charlar de cualquier cosa,
cambia de noche y
camina a mi lado,
déjate llevar y cuéntame
la historia de un cuadro,
dime el significado de un
papel en blanco.
Siéntate a hablar conmigo
de cualquier contratiempo,
de algo que no sea
importante,
pero siéntate aquí,
lejos del mundo.
© Virginia Fernández “Siéntate a hablar conmigo”
sábado, noviembre 01, 2008
Instalaciones lunares
y con la noche,
ha besado infinidad de lunas.
Ha sido reinventado de mil formas
a propósito,
y con enmienda.
Ha sido como un caleidoscopio
de color cristal.
Ha vivido al límite entre asfalto
y delirio.
Ha sido gato en otra vida,
ha paseado tejados
de la mano de la muerte,
ha sido multitud de veces yo,
y caballero andante por paisajes
anaranjados,
noctámbulo, paseador de ciudades,
pero sobretodo y sin ánimo de inducir a tupé,
Señor, mire usted,
le digo que las últimas noticias dicen, que
se ha instalado usted acá
a mi lado,
para quedarse.
© Virginia Fernández “Instalaciones lunares”
martes, septiembre 02, 2008
ciudad-laberinto en clave de voz
Texto: Virginia Fernández “Ciudad-laberinto en clave de voz”
martes, agosto 26, 2008
Trazo de infancia
Esperar a que pasara el calor para volver a salir, jugar en las calles de piedra, rompernos las rodillas al caer, y siempre con heridas en las piernas por los tropezones accidentales mientras bajábamos a contra-reloj. Las zapatillas llenas de polvo, y mucho calor. Nos poníamos negros como carboneros de jugar en la arena. Nuestra madre quería que nos echáramos la siesta, esperar a que todos se durmieran y salir a la calle corriendo bajo el sol de un medio día que cegaba con el blanco de la cal. Todo era infancia trasnochada, infancia poética y abstracta con connotaciones de domingo vestido de lunares.
Texto: Virginia Fernández “Trazo de infancia”
viernes, agosto 22, 2008
Resumen de una tarde
Pasar una tarde en compañía de ti, realmente es estupendo, llevarte de la mano hasta un pequeño rincón de sillones y dejarnos caer allí, embriagados por la situación y por el whisky, dejar caer suavemente la cabeza entre los almohadones de tu salón mientras la tarde cae despacio, poner un disco de Ella Fitzgerald bajito, leer algún libro desconocido. Poco a poco se empieza a escuchar la noche de claxons que no esperan en la ciudad, prisas del día que se apagan poco a poco, pequeñas vidas que van a cenar a algún restaurante de moda, o pasean por la ciudad nocturna, o van al cine, o a fumar a un parque, solitarios y caminantes, transeúntes de la ciudad, otros vuelven del trabajo a casa, donde sus mujeres los esperan con la cena preparada, y nosotros refugiados en aquel pequeño sitio, rodeados de libros y discos, telarañas, observadores anónimos. Nosotros respirando bajito y oliéndonos, olfateándonos y deseándonos, tu cuerpo urgente me hace un dictado, pensamiento enrevesado, dulcificador de vidas, verdaderamente agradable. Podría ser perfectamente un cartel colgado en la pared de una calle solitaria y tuya, un afiche desgarrado y bonito en la pared mirándonos, verdaderamente maravilloso, pasar una tarde en compañía de ti.
Texto: Virginia Fernández “Resumen de una tarde”
Música: Ella Fitzegarld “Mack the knife”
sábado, agosto 09, 2008
Definición de un sábado
Texto: Virginia Fernández “Definición de un sábado”
lunes, agosto 04, 2008
Así

Así es como alguien, sin saberlo, llega a mostrarte irrefutablemente un camino que por su parte sería incapaz de seguir. Así es como poco a poco te vas dando cuenta de que existen tipos imprescindibles sin los cuáles sería imposible respirar, y son tan ellos, tan todo y nada, aunque por su parte nos asfixien. Así es como por ejemplo la tarde va cayendo poco a poco, y un color ocre aparece por un cuadrado ventanal. Entra una luz opaca, y no apetece encender la luz, sólo pensar vagamente en nada, ver llegar la oscuridad. Tu sabor se dibuja en la imaginación, la creencia se vuelve incrédula. Hay olvido, y manos, hay espera y tareas, imaginación, y un patio.
Y así es como empieza todo, así es como la vaguedad inusual se traslada a un lugar llamado “circus”, y te pinta cara de mimo, cara blanca con sonrisa. Te recorre la espalda y dibuja corazones debajo de la blusa. Así es como te llamas tú, así es como te dicen, así es como te inventan, y cómo te piensan. Así es como comienza poco a poco el significado de algo que bien podría llamarse amor, y salir a pasearte tan felizmente por tejados que nunca olvidaron cuál era el sabor del mar.
Texto: Virginia Fernández “Así”
Foto: Manuel Gallardo
martes, julio 29, 2008
s-pensamiento

El pensamiento se oye desde aquí, es un murmullo incesante, perpetuo, casi diría que irreconciliable, perplejo, irreal, qué hastío. Casi sin descanso te golpea una y otra vez, vuelve a la carga, te observa, se aplasta contra la ventana, quiere pasar, introducirse, plantar cara, quizás confundir. Afuera tiene frío, llueve, es evidente.
Se estruja en el cerebro, se empequeñece cada vez más, y de nuevo crece desde el fondo. El pensamiento inunda la habitación, la casa, y hasta la calle por donde andas, te enmudece, te aísla, te filtra de la realidad, y te absorbe poco a poco, vuelta a empezar otra vez, se oye el pensamiento, se oye, primavera, otoño.
Ideas que me pasan por delante como película muda, ideas dibujadas en algún tejado loco, como gato desolado que anduviera paseando, y todo es tan posible aquí. Mirada embudo y evadirse ¡Qué palabra! Lo escucho desde aquí aunque esté a miles de kilómetros. A veces si me concentro lo suficiente el paisaje que crea resulta bello y antagónico, diría extravagante.
Finalmente el pensamiento se asoma a la ventana y se suicida chocando contra el cristal, adiós pensamiento loco, adiós pensamientos varios, adiós soledad de pensamiento incomprendido, adiós, adiós, hasta pronto.
Texto: Virginia Fernández “s-pensamiento”
Ilustración: Manuel Gallardo "Mirada embudo"
El pensamiento se oye desde aquí
Y el otro encerrado en el piso, rumia que te rumia.
Es posible que los humanos tengamos algún engranaje de más en la cabeza. Mira que la vida puede ser sencilla. Centrarse en el momento. Ni darle vueltas al pasado, ni desesperarse por lo que pueda pasar. El momento presente, ahí está. Esta mañana de domingo, estos niños jugando, este cielo azul, este sol de invierno y este viento que acaricia mi piel.
Suena el móvil, Javier. Sonrío, “Dime cariño… Has pensado mucho? … ¿Y qué te parece si nos vamos a Sitges y lo hablamos mientras nos comemos un arroz con bogavante? Si en aquel sitio que te gusta tanto… Y un buen vino blanco, que no falte, ayuda a pensar… Acércate a recogerme a la terracita de la playa, sí eso, en 10 minutos, yo también te quiero”.
Texto: Daniel Ortega “el pensamiento se oye desde aquí”
sábado, junio 07, 2008
viernes, mayo 23, 2008
descripción de una calle
Y sobretodo me gusta por la noche, porque adquiere colores anaranjados debido al color de las paredes de las casas. Toda tentativa de explicación fracasa, por una razón lógica, una razón de peso, y es que para ser definido tiene que estar dentro de lo definible, y esto no lo está, claro, naturalmente.
Y así es como entro poco a poco en la sensación cubo, sensación contracorriente, sensación gato, sensación mujeres de la calle que miran, sensación líquidos, fluidos, y mirada perdida, evasión, suburbio, estratosfera, cubo, mundial y altamente recomendable.
Y la calle estrecha termina, termina el paseo divertido, y salgo otra vez al estado mí, pero totalmente cambiada claro, mí renovada, reconfortada, y transportada por ese sonido de acordeón que sigue sonando, pero que se aleja cada vez más y más. Y dejo atrás el color naranja, a la gente de mirada lejana, al mí ya no cubo, ni sensación, ni metafísica, ni lunar, ni gata. Y la noche suburbial se aleja, y mí sin serlo, y al final tu, irremediable final para que todo esté en perfecta armonía universo y gato.
Texto: Virginia Fernández “Descripción de una calle”
sábado, mayo 17, 2008
tan feliz y tan gato
Texto: Virginia Fernández “tan feliz y tan gato”
miércoles, mayo 07, 2008
Cuadrados
Sentada enfrente desde otro cuadradito con ventanal observo a mi vecino mientras tiende la ropa en su balcón y cose un botón de su camisa, mi vecino tiene unas zapatillas con la bandera hawaiana, y la soledad al final se sale por una línea exterior. En un cuadrado de luz hay percepción y observancia del mundo, hay conclusión y pensamiento, hay delirio, hay gato que ronronea y se acuesta en mi sofá y cuadrados otra vez, y conversación cuadrada, palabras, y sensaciones, malabares cuadrados.
Reflexión mientras como galletas de chocolate otra vez desde mi cuadradito de luz, y siempre con conclusión final: al final todos estamos solos.
Texto: Virginia Fernández “Cuadrados”
miércoles, abril 23, 2008
Mensajes subliminales
Texto: Virginia Fernández “Mensajes subliminales”
jueves, abril 17, 2008
Divagaciones a altas horas
Texto: Virginia Fernández
lunes, abril 14, 2008
Jazzeando la noche
Pero hay momentos que son distintos a ese tiempo, ah! ese momento, es el no-tiempo al que estamos acostumbrados, y eso sí que es una verdadera maravilla, entrar en el puente de madera con el agua bajo nuestros pies, y poder sentir que estamos en la Terrassa de Café, la nuit en todo su esplendor. Ver por ejemplo la noche radiante y vestida de azul oscuro.
Texto:Virginia Fernández.
jueves, abril 03, 2008
Reafirmaciones
Uno se cansa a veces de ser irremediablemente uno mismo, de escuchar siempre las mismas voces a la misma hora, de ver como cae la tarde despacio, o de contarle a un gato callejero desvaríos de la mente a altas horas de la madrugada, cuando dando un paseo nos damos de bruces con un cubo de basura. Al final el gato no dice nada, ni una sonrisa, nada, y yo me quedo igual, y me reafirmo. A mi me gustan los gatos, su ronroneo, y no me canso de ellos. Pero sí del calor, o del invierno, de creer en un sueño incandescente e inusual, de querer dar una explicación al mundo, de querer tener siempre una explicación de todo a mano, para las urgencias de la razón, para las urgencias de la soledad-silencio. En esos desvaríos me encontraba cuando paseando por la Calle Desvarío me encontré contigo, inusual y con aires de místico, fumando un cigarrillo, con gafas de mirar y despiste incorporado, haciendo círculos concéntricos con las motas de polvo que se veían a contraluz, o durmiendo en una espiral larguísima, enlatada y callejera.
Yo, después de todo me afirmo y reafirmo en mi creencia y creo que pasar los brazos alrededor de ti podría ser una buena explicación del mundo. Vernos al desnudo es complicado, pero seguro que al final debe de ser irremediablemente útil y necesario.
Texto: Virginia Fernández
sábado, marzo 15, 2008
Días-silencio
Texto: Virginia Fernández "Días-silencio"
Foto: Manuel Gallardo
sábado, febrero 23, 2008
El Teatro Patas Abajo
Vivir sin Teatro Patas Abajo, sinceramente sería como si no saliera la luna y se reflejara en un charco, como un día mudo, o gris, o un día sin palabras, como un aparato de radio roto, como si no hubiera locales cutres donde poder conversar, o no sé.
Hoy la luna llena me vacila y me guiña un guiño con algo de ti, y se refleja en mis ojos, me cuenta risas, y susurros, y una palabra con magia antes de dormir. Pero otras veces la noche se viene silenciosa y muda. No entiendo muy bien a este Teatro Patas Abajo, aunque no me hace falta porque sé que tú estás en él, y con eso me basta.
Texto: Virginia Fernández
jueves, febrero 21, 2008
De mecanos y arandelas
Yo no quiero ser un mecano, no quiero ser piezas, ni metálicas, ni transparentes. No quiero ser tuercas, ni arandelas, ni tampoco formas infinitas. A mi no me gustan los libros de instrucciones con letra pequeña, no me gustan las instrucciones made in Taiwan, o escritas en alemán, a mi no me gustan tus textos románticos. Yo no quiero ser formal, no quiero formalidad a tu lado, formalidad espectral, oscura azul, casposa y bastante tonta. No quiero tener piezas del mundo entre mis manos, no quiero ser pedazos de algo, de tiempo, de espacio, ni sueños contados, ni noches, ni nadas. No quiero ser tupé, ni punta tacón, ni nada de eso, ni montaña rusa, ni feria, si no se llama Risa. Yo, la verdad, lo único que quiero es verte bailar para mí alguna noche cuando el tiempo se pare en este espacio infinitesimal y cuadrado.
Texto: Virginia Fernández
sábado, febrero 16, 2008
La mímica de la calle y mí.

Texto: Virginia Fernández
miércoles, enero 30, 2008
Razones varias
Texto: Virginia Fernández. “Razones varias”
lunes, enero 21, 2008
Antigua vocación
Texto: Virginia Fernández
viernes, enero 11, 2008
Universo
Texto: Virginia Fernández
martes, enero 08, 2008
Compartir
Él compartía con ella noches de insomnio y sueños.
Compartía mañanas escogidas y tardes de vapor, mariposas.
Pero resulta que un día compartió el no querer querer, y no querió más queriendo, entonces ella murió.
Texto: Virginia Fernández
Foto: Manuel Gallardo
sábado, enero 05, 2008
De lunares
Hay un lugar en la memoria para el olvido. Hay un atardecer preparado para el amor, hay gatos, y un lunar pintado en una luna.
Texto: Virginia Fernández “De lunares”
Foto: Manuel Gallardo
viernes, diciembre 14, 2007
Lista de tí
pintado en un colchón.
Una tarde de escalofríos
me espera a tu lado.
El día se torna gris, y melancólico,
alcohólico y metafísico.
Atardecer de nadas,
río de sentimientos.
Noches de lunas,
Malabares insomnes.
Cicatrices pequeñas,
ojos.
Lugares inciertos,
fríos discretos.
Colores naranjas,
y manos.
Espuma azul,
respiración entrecortada,
risas.
Sábanas,
amanecer adormilado.
Siestas trasnochadas.
Y tú.
Virginia Fernández “lista de ti”
Foto: Manuel Gallardo
martes, noviembre 27, 2007
El guitarrista Cero
El guitarrista Cero sabe que el mundo está ya de vuelta, harto y cansado. En el fondo cree que no le importa, pero un amago de tristeza lo delata por las comisuras de sus labios. Hace un intento de cantar, le gusta estar allí, se sienta en un taburete con chicle que también le gasta una mala pasada, mira hacia un lado, hacia otro, disimula y vuelve a sus acordes. Lleva sombrero y amargura, y en algún momento de la noche si nada cambia se preguntará por qué está allí. Unas risas al final le devolverán las ganas de seguir tocando algo parecido a rock & roll. Mientras dos gatos se besan en la puerta de un local llamado Loro.
Texto: Virginia Fernánadez “El guitarrista Cero”
Foto: Manuel Gallardo
miércoles, noviembre 21, 2007
jueves, noviembre 01, 2007
Efectos secundarios
Calles mojadas y paseadoras. Requiebros al amanecer, y de mar. Afonía de no besarte. Abrazos.
Tengo efectos secundarios alegres y risueños, resueltos, existentes, mundiales, de pronóstico reservado. Efectos secundarios de abrazarte, de olerte, de besarte.
Aunque no lo creas, existe una recuperación a este sentimiento, es una recuperación proporcional al número de noches que van pasando, sin lunas con lunares y vinos moleculares.
Hay una recuperación y una reconciliación de la piel sin palabras, sin excusas, ni postdatas. Sin adioses.
Este amor nuestro, civilizado e infantil, incorpóreo. Este amor nuestro sin prisas, ni grandes exigencias, es a veces en sí mismo mi propio efecto secundario, y tus ojos.
Por qué soñarte. Por qué quererte, para qué. Pero sobretodo por qué.
Texto: Virginia Fernández “Efectos secundarios”
jueves, octubre 25, 2007
Mente de cosas
miércoles, octubre 17, 2007
Cuadro de Renoir en un pensamiento de mujer
A veces cierro la ventana para poder imaginarte mejor, para que el cielo oscuro no entretenga con sus parpadeantes vuelos mi imaginación, y me deje pensarte, porque necesito pensarte y ordenarte. Eres un caos vagando en mi mente.
Camino bajo la lluvia con paso firme, y me voy colando en todos los charcos que veo a mi paso. Avanzo hacia un mundo ajeno al nuestro, ajeno al que conocemos y vivimos todos los días. Y el mundo me cuenta secretos, secretos de ti, secretos naranjas, y cuadrados, a veces incluso romboidales. El color aparece sin saber por qué entre las letras, letras a las que se le caen las tildes por ser coquetas.
En una ciudad llamada Noviembre a veces pienso que el mundo este nuestro y redondo anda loco, porque nunca están las cosas donde deben estar, pero por otra parte si estuvieran en el lugar adecuado tampoco me convencería. Así que me conformo con intentar arreglar mi círculo vicioso que te envuelve y me envuelve a la vez, para que al final seamos iguales.
En una ciudad llamada Noviembre vago por calles, rincones, pasos que otros anduvieron, desando otros pasos antiguos y olvidadizos. Descalza poso para ti en la imaginación, tengo encuentros inesperados, y abrazos de otros ojos diferentes a los tuyos.
En una ciudad llamada Noviembre no estás, paseo con ojos, con libros, con historias para no dormir, la ciudad me llama y me despierta.
Escampa en Noviembre, y es de día.
La ciudad descorre las cortinas, y abre la mañana como sorpresa. La ciudad es un caos. La lluvia vuelve a caer, moja las calles.
En una ciudad llamada Noviembre te echo de menos, me enamoro.
Texto: Virginia Fernández “Cuadro de Renoir en un pensamiento de mujer”
Foto: Manuel Gallardo
sábado, octubre 06, 2007
Respuesta a un poema llamado te guardo, mezclado con algo de un cubano que conocí.
Te guardo en un mundo sin fronteras, en un mundo sin guerra, sin dogmas impuestos, sin persuasiones, ni religiones.
Te guardo en un instinto, en una esquina pintada de rojo, en el azar de la vida, en unos anteojos usados, en unos vaqueros, en una calle suburbial y a oscuras, en una calle mojada, en tu calle del sur que te espera. En una historia leída, en una historia imaginada, en un libro de poesía de un escritor llamado Alexis Díaz Pimienta, en un libro en cuyo título aparezcan las palabras lluvia y Almería, en unos versos que digan como la canción cosas bonitas, como que vendrás a maullarme bajo mi ventana, o como que en tu ciudad no cae el amarillo como de un cuadro de Van Gogh. Te guardo en una ciudad llamada La Habana, o en una isla llamada Cuba, en un océano de distancia, en una librería de un lugar llamado Viñales, en un pueblo perdido. En tantos sitios a la vez que no puedas imaginarlo, en un fondo de mar, en un rincón de un sitio, en un lugar pequeño, en una estantería, o en un lata de té.
Texto: Virginia Fernández “Respuesta a un poema llamado te guardo, mezclado con algo de un cubano que conocí”
martes, octubre 02, 2007
martes, septiembre 25, 2007
Relato coloquial sin motivo aparente
Claro después de esto no podemos hacer otra cosa que ponernos a escribir sobre ello, es lo que hay. Esto nos recuerda que todos al final somos iguales, y estamos solos. Si te paras un segundo, si lo piensas un poco ayer no estabas solo, hoy sí, pero al final es lo mismo. A veces se me puede ocurrir cualquier cosa en esta circunstancia, como por ejemplo que da igual dónde estemos, o cómo, o cuándo, realmente da igual, y no es tan grave lo que suceda, nunca lo será porque al final es lo mismo, al final todos somos la misma mierda de siempre. Nos seguimos levantando por la mañana, tenemos nuestros sueños, nuestras desidias y pensamientos varios, nuestros alborotos, alegrías, penas, llantos, desesperación, e incluso magia. Tenemos magia en la esquina de nuestra casa cuando llueve y sale el sol, o hace frío, y también cuando llevamos bufanda de colores larga, que nos arrastra hasta los pies, o vemos a un titiritero, y somos al final felices, porque sí.
Texto: Virginia Fernández “Relato coloquial sin motivo aparente”
lunes, septiembre 17, 2007
Adjetivos de ti
Tal vez extremado, independiente, innecesario.
Quizás solo, autista.
Definirte es casi imposible, pero esa sería mi definición, la definición general y subjetiva de tu azar ensimismado si la hubiera. Ausente y perspicaz, tal vez lioso, liante, en ocasiones descarado.
Es difícil, como difícil será encontrarte en este mundo con recuerdos a sal.
Tal vez me encuentre en el camino que siga los pasos acertados, o no. No sé, quizás se alejen de algo con sentido.
La cosa es que todo se vuelve real de repente.
Es tan natural encontrarte sentado en cada cruce de las esquinas de una cabeza de un tal Pablo Picasso.
No es nada natural encontrarte sentado frente a mí, o mirarte a los ojos, no es nada natural verme en ellos.
Ni tampoco asustarse. Ni que existan caras de payaso o de mimo todo el rato, y risas a la nada, o de nada. Y claro cuando llueve el maquillaje de mimo se borra, y aparece una cara redonda y triste. Pero no estás solo, aunque exista la sensación del payaso Garrik en ti mismo, aunque todo indique lo contrario, aunque el mundo sea afónico, o sin voz, que es más poético.
Y el caso es que la cosa se vuelve real de repente, y andas a traspiés, a cada paso, es como una rayuela. Y te vuelves eléctrico, como debe ser, y claro también eleático, incomunicativo, incoherente, tú, idóneo, antagónico, y eres idealizado, como siempre. Otra vez aparece por aquí el deber ser, en un rincón, y todo ello para que seas casual, juicioso, repeinado, pero no, mejor todo lo contrario, mejor para que seas irresistible y en ocasiones amante.
Texto: Virginia Fernández “Adjetivos de ti”
Foto: Daniel Ortega “Rayuela”
lunes, septiembre 10, 2007
Descripción de una ciudad llamada: Habana
Allí se muere al amanecer, uno se va dejando morir poco a poco desde temprano, pero es en el momento del amanecer, de vislumbrar los primeros rayos de sol cuando se muere de verdad, de una sola vez, para luego volver a nacer poco a poco, y lentamente, para poder contemplar la belleza que te envuelve, inapreciable belleza, mezclada con un sabor agridulce.
En sus calles podrás encontrarte conmigo, hecho casual como pocos, conversarás conmigo en un idioma incoherente sin saber que soy yo. Escucharás en silencio el rumor de las olas. Mirarás al horizonte de mar con ojos de nostalgia. Después en cualquier ciudad del mundo le encontrarás sentido a algo, y sonreirás. Cómplice y casual. De nuevo, casualidad.
Allí hay hambre. Vida y muerte se dan cita en sus calles. Es algo habitual encontrarte en cada esquina de papel, un cigarro enlatado en pobreza.
Al final, todo es igual, en todas partes, por lo tanto al final como un esperanto casual entenderemos la circunstancia como un todo, así me encontrarás, pensando en ti, al igual que tú en cualquier tejado de esta ciudad lejana al otro lado del mar.
Texto: Virginia Fernández “Descripción de una ciudad llamada: Habana”
Foto: Manuel Gallardo
miércoles, septiembre 05, 2007
La seriedad de nuestras pieles
Es en esos días en los que la piel reclama su trozo de mundo material, donde sin saberlo alguien aparece exigiendo un trozo de piel, o de peca, o de yo qué se.
La seriedad de nuestras pieles se entremezcla con las sombras del atardecer, y exige, claro, como debe ser, y en todo momento algo. Y lo reclama en un pequeño gesto, en una mirada, o simplemente en una línea de teléfono, por ejemplo el ser besado como mínimo. Cualquier cosa sirve para llamar la atención despistada que caracteriza al alma humana.
En esos días la lluvia regresa como un naufrago abandonado y triste.
La seriedad de nuestras pieles es tal, que da miedo asomarse, desprenderse y caer.
Y también habla, cuenta cuentos al amanecer.
Es en ese momento donde los colores cambian, y parece otoño al amanecer. Hay amarillos que suben por la ventana, hay grises y violetas, y todo se vuelve una fiesta. Hay una llovizna azul y una nube.
A veces la seriedad de nuestras pieles puede llamar a tu puerta, conversar, sentarse a tu lado, hablarte al oído. Y es como una caricia, al final se convierte en lluvia. Todo termina así mojado, y en aguacero, como La Habana cuando de repente, y sin esperarlo se moja, y queda así ante tus ojos asombrados, que miran a través de cristal, o de una lupa de color gris.
Texto: Virginia Fernández “La seriedad de nuestras pieles”
Foto: Manuel Gallardo
viernes, julio 27, 2007
Exposición de Pintura
jueves, julio 26, 2007
Desidias y pensamientos varios
Sin embargo, si la palabra fuese sí. Debe serlo, será sí. Palabra irrebatible, y gustosa que busca en sí misma a ti.
Óyelas, escucha las formas del aire, su furia nos envuelve, calma nuestro dolor, rabia contenida abrasa. El hecho te hace levantarte, revelarte. Las raíces del mundo están ahí, se caen, ¿No las ves? ¿Dónde estás?
Las paredes cuentan su historia, que no caigan nunca. Escucha su rumor de siglos, no hagas que la desidia inunde todo. Escucha el silencio, no cierres las puertas a tu paso, tú eres. Tú siempre. Tú. No quiero que te vayas.
El mundo se levanta. ¿Dónde estás? ¿No lo ves?
Al final será la palabra amor, como siempre y como debe ser.
Texto: Virginia Fernández “Desidias y pensamientos varios”
viernes, julio 20, 2007
Suceso excepcional
Te edenizo, me edenizas, edenizar de edén, claro, de edenoclitoral, de paraíso edénico, sustantivo masculino.
Te idealizo, te deletreo. Qué es idealizar, deletrear, entonces, engrandecer quizás, individuo, sobrestimar. Por qué. Tú.
Suceso excepcional que me sucede a diario: Y yo digo malabares, malabarismo, rito, ritual, nariz, pie, mano. Como un todo que te persigue.
Otra vez: Suceso excepcional, suceso extraordinario: Tú.
Suceso que irremediablemente te arrastra, te atrae y se repite en el tiempo, por ejemplo en primavera, verano, otoño, invierno, primavera, otoño, invierno, agosto, noviembre, enero, octubre, noviembre, otoño, otoño, noviembre. Por supuesto esto es así porque siempre eres. También eres siempre distinto y tú.
Por lo tanto te edenizo, me edenizas, se edenizan. Y nos unimos en la misma proporción, ida y vuelta, al cuadrado, otra vez, distancia.
El viejo reloj naranja se para de repente, otra vez el naranja, le das cuerda. El viejo reloj te llena el espacio temporal, te crea un sentimiento raro, es un sentimiento irracional, y lo que pasa es que se prepara por supuesto para el amor.
Así poco a poco nos vamos construyendo el puente, entre suceso y suceso. Y el puente es antiguo, indestructible, nunca se cae.
A mi gusta pasear. Cuando salgo a pasear siempre voy a ese puente que construimos, para ver si estás. Doy un rodeo antes de llegar por las aceras en forma de triángulo. Y sí estás, te veo de lejos allí parado. Estás esperando en el puente con camisa azul que no tiene cuello, camisa que me gusta, siempre la usas para ir a pintar, también para venir a verme. Nos cogemos de la mano en el puente y paseamos. Todo se vuelve edénico otra vez, y vuelta a empezar, edén, edenoclitoral, tiempo, suceso excepcional, tú.
Texto: Virginia Fernández “Suceso excepcional”
Foto: Manuel Gallardo “Almadrabillas”
viernes, julio 13, 2007
Pareceres y contradicciones
Que todo dé vuelta, se tercie revolución, revolución de los sentidos. Que haya un golpe de estado a los gobiernos del aburrimiento, del parecer pero no ser. Y todo esto aparezca mezclado con un helado de limón y chocolate, o un té.
Yo no sabía que no tenerte me traería como consecuencia este pensar de pareceres y contradicciones. Sentarse junto al mar y filosofar. Yo no sabía que este lado cuerdo de la razón se iba a volver loco de tanto parecer, contradicción y filosofía. Yo no sabía que el no tenerte llevaría un signo de igual a la reflexión loquera y locuerda de pensamientos que me traen irremediablemente hasta ti, hasta aquí.
Texto: Virginia Fernández “Pareceres y contradicciones”
Foto: Manuel Gallardo
martes, julio 10, 2007
Te tengo a ti diciendo reclamo, reclamo, reclamo, reclamo un trozo de calle por donde pensarte, unas sandalias planas en tus pies, un tejado de luna plateada y un cronopio mirando la luna y escuchando soul, una montaña con adorno, y la palabra amor.
Acá estoy sentada con todas estas cosas, las guardo en un baúl roto, en un baúl tambor.
Acá sigo pensando en mi lista de cosas-cronopio-clocharde que defiendo a escondidas. A los clocharde les pegaban porque eran raros, no quiero que les peguen. Llevan mucha ropa vieja para el frío y maquillaje.
Acá sigo, y no tengo más papel. Acá estoy con mi lista de cosas que voy a regalar, que estoy a punto de regalar.
Texto: Virginia Fernández “Lista de cosas y cronopios cortazarianos”
Foto: Manuel Gallardo
viernes, junio 29, 2007
Acción versus pensamiento
Texto: “Acción versus pensamiento” Virginia Fernández
Foto: “Bajo el caballo de Artigas” Manuel Gallardo
viernes, junio 22, 2007
Momentos
Es inconcluso pensarte, irrisorio, irracional, inadmisible, inconfesable, incongruente, incoloro, todo lo que quieras y que empiece por i. Es todo y nada a la vez, es un cúmulo de circunstancias sin final, es un agujero en medio del piso, o una estatua que ríe a los transeúntes en medio de la calle mientras pasas. Es incompleto, e inconcebible, es incomunicativo, inconsiderado, interminable. Es un interruptor en mitad de un bosque helado. Es una interrogación grande que se sale por la ventana porque no cabe. Es una heladera con patas, y que de repente te des cuenta de que se está fugando, eche a andar y te deje sin heladera la cocina, es antinatural. Es insuficiente e instintivo. Es insufrible, integral, intempestivo.
Y sobretodo, y ante todo es inconsolable.
Ejercicio 2: Trazos y retales de pensamiento
Pues el pensamiento está triste y jodido. Porque quieren callar su voz, pero su voz no se calla, grita cada vez más fuerte. Grita a la vez que intentan callarlo. Y dice que no lo van a callar, continua la lucha, pero ¿Es en vano su intento de reivindicación? Se siente como si fuera un espectador en primera fila, el único espectador de la obra, el primero que escucha y ve. El primero y el único que escucha, ve, y actúa, no sé. Al final, incertidumbre quizás.
Ejercicio 3: Pensarte 2
Es simple, como una fachada de Gata, de color verde, con una puerta, una ventana y un banco para sentarse a esperar, mirar el mar, sonreír. Que el pensamiento insondable inunde la única neurona viva que pueda quedar después del huracán de tu paso.
Es tan natural asomarme a cualquier rincón y que estés.
Siempre que te busco estás, pero es que sé que ya no estás.
Es tan natural asomarme a algún sitio cuadrado y encontrarte, comenzar a descender lentamente como el que baja peldaños a la pata coja, y ver que estás sentado, con las piernas cruzadas. Es inhumano, pero sigue siendo sobretodo, y ante todo, inconsolable.
Texto: Virginia Fernández “Momentos”
Foto: Manuel Gallardo “Gata”
Pintura
domingo, junio 17, 2007
Describiendo algún sitio en la vida de un tipo
El tipo sabe que cuando lo ataca la vida común, siempre estará ese sitio, que sólo él conoce. El único sitio donde encuentra la paz. La única receta para el ataque de la razón.
Texto: Virginia Fernández “Describiendo algún sitio en la vida de un tipo”
Foto: Manuel Gallardo “Vista de Bédar”
sábado, junio 09, 2007
Un atardecer color ocre en la vida de la maga
Donde me hallo me encuentro ensimismada por ausencias, estoy llena de silencios que no dejan de hablarme de ti, estoy llena de sombras, estoy llena de luces, de luciérnagas que me transitan a deshoras, y estallan en torrentes de espasmos que me trasportan a lugares inimaginables. Estoy llena de ti, estoy en todos tus sueños, me planto en tu recuerdo, me lleno con las formas de tu cuerpo. Hay fantasmas que me persiguen en cualquier sitio, hay ríos naranjas que no se quieren coser a la tierra. Hay noches de luna, hay delirios con sur, y gatos. Hay notas de jazz que vuelan, hay un piano que suena en una noche silenciosa, hay una tarde lluviosa sin nubes. Hay tantas cosas que se salen de la imaginación. Las letras se escapan por las esquinas de las paredes de este papel. Suben y bajan como si estuvieran en una montaña rusa. Es tan fácil imaginarlo maga.
Texto: Virginia Fernández “Un atardecer color ocre en la vida de la maga”
sábado, junio 02, 2007
Él y ella
La gente empieza a aplaudir poniéndose en pie. Él se levanta, la besa.
Texto: Virginia Fernández “Él y ella”
Foto: Manuel Gallardo “Prohibido fumar”
viernes, mayo 18, 2007
Cosas de domingo en Barcelona
Virginia Fernández “Cosas de domingo en Barcelona”
jueves, mayo 10, 2007
Para despistar
Observo a la luna en esa distancia impar que nos envuelve, en un mundo redondo y triste. Lanzo una boomerang azul intenso como contraseña, y para crear materia te adivino a contraluz en una noche sin luna.
Para engatusar a las distancias te viajo de norte a sur, por esos despistes míos de la imaginación. En la imaginación no hay fronteras, ni muros de Berlín. En la antesala de la imaginación me encuentro por lo tanto, justo antes de la media noche, antes de dormir, y te cuento que recorro de arriba abajo pasos que otros anduvieron antes. Te miro, te reinvento de mil formas, te pienso, te observo desde aquí, y hasta te espero toda una vida si me dejas, y así logro persuadir a esa distancia, distancia caprichosa , que al fin y al cabo es como tú. Capricho del destino será encontrarte, y al final consigo viajar a la velocidad de la luz, y aparecer a tu lado, así de fácil.
Para despistar al arte que te envuelve me convierto en cualquier instrumento de música alocado, que suene al ritmo de unas palmas que son manos que acarician oídos al hablar, que sea noche de luz de candil. El despiste al final es tal, que al amanecer ya no recordarás nada, ni sabrás siquiera donde estás.
Texto: Virginia Fernández “Para despistar”
martes, mayo 01, 2007
1 de Mayo gravitando
Por otra parte el parapente es una modalidad de paracaidismo deportivo que consiste en lanzarse desde una pendiente muy pronunciada con un paracaídas desplegado y efectuar un descenso controlado. Por lo tanto tenemos dos ideas, una: descenso controlado y dos: atracción. Me quedo con la segunda idea. Así mismo tenemos palabras como gravitar, atracción, cuerpo, naranja, paisaje, plano, descenso, paracaídas, pendiente. De entre todas me quedo con la primera, es decir gravitar. Llegados a este punto elijo atracción como idea y gravitar como palabra. Resumiendo gravitar es moverse por la atracción gravitatoria de un cuerpo hacia otro, como dos astros tiritando a lo lejos y buscándose en la distancia. Copérnico estableció la idea de un sistema de planetas que gravitan alrededor del Sol . El Sol aparece aquí como centro de todo, no siempre es así. Como veis gravitar se puede definir de muchas maneras, pero una de las definiciones por las que me inclino más es aquella que dice que mi cuerpo gravita alrededor del tuyo en la misma proporción de ida y vuelta, de manera absoluta, infinita, elevado a una potencia inimaginable, podría decirse que elevado a una potencia casi casi malabar.
Texto: Virginia Fernández “1 de Mayo gravitando”
Foto: Manuel Gallardo “1 de Mayo”




