jueves, febrero 05, 2009

Memoria

Puede que sea tarde para la memoria,
no nos quedan ojos, ni manos,
el tacto se quedó atrás en el tiempo,
jamás vi tu sonrisa.
Cuando amanezca en mi noche,
tú estarás partiendo hacia
ninguna parte.
El arco iris amanece en blanco
y negro en mi ciudad,
Mientras, el tiempo no
me reconoce, cambié de noche,
jamás me acosté a tu lado,
pero una nota de
de jazz dibujó un corazón
en algún tejado con guiños
de sonrisa de niño.

© Virginia Fernández “Memoria”

3 comentarios:

Laura dijo...

cielo, volví.
Y me alegro de volver a leerte.

Un besazo

Gatomalabares dijo...

Este poema es un lujo, Virginia, además es de los grandes, tiene tanta belleza, como tristeza tirando a alegre.
Un beso grande y malabar.

-chus-

Mauro dijo...

Es curioso llegar a ese punto, cuando ya es tarde para la memoria.

En ese entonces, revolver el ayer parece ocioso. Tanto darle vuelta al pasado, para darte cuenta que era necesario pero absolutamente inutil..

Un beso Virginia.
Un bello poema, como siempre.