domingo, diciembre 30, 2012

Palabras




Lo conocí en septiembre y no me regaló palabras,

lo conocí en noviembre y no me regaló palabras,

                         lo conocí en enero y  me dio las palabras
que antes guardó.

Palabras como vasos comunicantes,
como copos de nieve que se derriten,
como labios en los que se posan las mariposas.

Y él solo quería ser libre,

buscar refugio cuando los peces inundan las plazas,
cuando mojan las alas de los pájaros
o los tejados de iglesias inertes,
el pelo,
              la ropa,
                              las manos.

Solo quería convertirse

en un pequeño astro plateado

y en docenas y miles
 y millones de hojas.

Y esto no es un poema
sino un cielo raso lleno de estrellas
y meteoritos del color oscuro
de   sus ojos

y de todos
los universos que viven dentro de él, como algas
y astros.

© Virginia Fernández “Palabras”


viernes, diciembre 28, 2012

vacaciones



Las vacaciones son el tiempo suspendido
en las motas que dibuja el sol,
son días como hormigas que pasean sin prisa,
son soñar tu voz mientras
se para el mundo.

Sueño tu espalda
y se para el mundo,
sueño tu voz
y se para el mundo,
digo tu nombre
y amanece un sol resplandeciente.

Te conocí en medio de poetas que reían sus versos,
te conocí llorando espigas amarillas,
tus ojos son un pájaro que se posa
en mi pelo.

Soñé tus manos
mientras la nieve estaba enamorada,
te conocí llorando lágrimas del color del cielo.

© Virginia Fernández “ vacaciones”

jueves, diciembre 27, 2012

Notas




La poesía es un corazón asustado,
un trozo de hielo metido en el pecho,
un bosque que ha crecido en medio de mis costillas,
y no hay significado en las palabras
ni en los bosques
mientras imagine vivir en el desorden de tu casa
y tiemble
feliz en ese viaje eterno,

*
tus manos deberían vivir en mi cintura
*

Cuando estoy contigo
no escribo,

*
la poesía es
ese trocito de mundo
hecho de palabras
mientras el frío se aloja ciego
en la noche oscura, lóbrega e infinita.

© Virginia Fernández "Notas"

domingo, diciembre 23, 2012

Bloc de notas


Bloc de notas

Siempre que paso 26 horas en Granada
y vuelvo en el coche 1, asiento 23
me da por pensar sobre el infinito,
el horizonte y los dulces naufragios:

Sus ojos,
su delgadez,
su estado enfermo,
su camino estrecho
de aceras y colillas.

Sobre el amor que no se va
aunque le diga:
Márchate libre como las estaciones.

Adiós,
Pero el amor se queda
en un pequeño hueco del pecho,
escondido
sin hacer ruido
como los pájaros cuando se duermen
sobre los árboles.

Adiós,  le digo,

P e r o  n o,
                   
                    n o  s e  v a

                                         y  e s  i n m e n s o

 e  i n t e r m i n a b l e.


© Virginia Fernández “ Bloc de notas”

viernes, diciembre 14, 2012

Estanterías y meteorología


Estanterías y meteorología

No me preguntas por el examen,
ni cómo sobrevivo a este frío vendaval
ni a diciembre en el Zapillo
ni siquiera por los ojos y lenguas y peces,
no me preguntas por qué floto en el universo,
ni por los desayunos con patines,
ni por los pájaros azules,
ni por qué arden las ciudades,
ni siquiera por los faros
ni por los lugares con árboles y pomelos,
y es que esta ciudad se empieza a caer,
como siga este viento
se me viene encima el techo
con el cielo,
con los crepúsculos y los vendavales,
se me cae encima con la espuma del mar
que salpica la terraza,
y hasta las estanterías.

© Virginia Fernández “Estanterías y meteorología”

jueves, diciembre 06, 2012

Mañana de diciembre


mañana de diciembre

Bella mañana de diciembre
dame la respuesta del silencio
que guarda el mar,
de su cálida humedad elevándose
y subiendo hacia la bruma que une el horizonte
con el cielo,

cuéntame el secreto del vuelo de unos ojos
que me atrapan
y me hacen estallar en sollozos
de alegría
o de milagro
y ese silencio que se adentra
en la arena
y en la claridad
a la que no se acostumbran mis ojos

porque ahí voy yo tan descalza
y desnuda,
tan libre y desprotegida
en mi timidez.

© Virginia Fernández “mañana de diciembre”

lunes, noviembre 26, 2012

El secreto del que mira los ojos del poeta


El silencio no significa ausencia de palabras, sino una presencia distinta de las mismas. Pienso en esto y en torno a mi crece un bosque lóbrego y tristísimo. Cruje la noche. Los hombres, me parece, son terribles.
_David Meza_



El secreto del que mira los ojos del poeta



¿Qué más da lo que quiso decir el poeta?

Si las palabras están en sus labios y dice cosas bonitas
y escribe desde adentro
sin preguntar a la muchacha triste.

¿Por qué la tristeza del uni-verso?
¿Por qué la nieve en el pecho?
¿Por qué los pájaros en el jardín?
En algún momento me volví
un bosque
y era tristísimo.


© Virginia Fernández “El secreto del que mira los ojos del poeta”

domingo, noviembre 25, 2012

Cicatriz


Creo que ya nunca podría vivir lejos del mar,
nunca puedo olvidar el invierno.



Cuando llega la noche
y la oscuridad me aprisiona
vuelven las sensaciones
desde adentro.
Como nadie me ve
las dejo salir,
ellas vagan a sus anchas,
como la lluvia de otoño
que cala el abrigo.
Son ellas
las que me atrapan,
más que todo lo demás.
La absoluta oscuridad y ellas
hacen equipo contigo
y me escuece la cicatriz.


© Virginia Fernández “Cicatriz”



lunes, noviembre 19, 2012

Domingo 18 de Noviembre


Porque soy una niña triste escribo,
porque no soy,
porque no.
Aquí, el poema:




Llueve en esta ciudad
y todos los pájaros están mojados.

El mar enturbia las aceras,
los ríos esperan el vuelo del cisne,
traen diluvios de alas y de eclipses
y de flujos.

Llueve y sólo es domingo 18 de Noviembre,
sólo es hoy,
                 más ayer,
                                más toda la vida de atrás,
la que no se concibe

sin la del árbol que espera ser arrancado,

sin la de los pájaros que esperan alas y vuelos,

y mares

que esperan a la lluvia,

c o m o  l a  ll u v i a 
                              
                               q u e  c a e  m u y   l e n t a 
                                  
                                                                           e n  e l  m a r.

© Virginia Fernández “Domingo 18 de noviembre”

domingo, noviembre 11, 2012

Perderse


"Comprendo al joven que llora trocitos de palabras en el pico. Comprendo que estudiamos letras, aunque lo más importante siga siendo un número. En algún momento escribí yo poesía y fui acusado de plagio por un ángel ciego. Escribí universidad, pero quería decir uni-verso." David Meza. 


Perderse

Uno no puede escribir “perderse”
e irse sin más,
Uno no puede tener alma de pájaro
y no ser poeta.
Mañana ya no seremos libres,
mañana habremos perdido
nuestra libertad de aves,
mañana ya no seremos nosotros,
ni nocturnos,
ni ojos con sorpresas,
ni nada.

Y a ti te cuestan tanto las palabras
pero dijiste “perderse”
dijiste “todo”.
Comprendo el cansancio,
comprendo y escribo
a modo de ensayo,
comprendo y escribo
la palabra uni-verso
cuando quiero decir
desde el estómago.

© Virginia Fernández “Perderse”

viernes, noviembre 09, 2012

La piel de la ciudad


La piel de la ciudad

Me gustan esos cafés
en los que los amantes
sólo se miran
mientras todos avanzan
sumergidos en un mar
que está enfermo.

Miro sus caras,
ya no tienen voz,
llega la noche
mientras van a sus casas,
tristes,
en el metro.

Son sus ojos, caricias
en los huecos por los que nos colamos
mientras
abrazamos la piel de la ciudad
para no sentirnos tan solos.

© Virginia Fernández “La piel de la ciudad”

lunes, noviembre 05, 2012

El bosque y la lluvia



El bosque y la lluvia
Dedicado a Batania 
Está lloviendo
y la lluvia está contaminada,
sus gotas no limpian el asfalto
ni la cara blanca
de un mimo llamado Hada.
Está el anochecer intacto
hermetizado
bajo la luz amarilla de la lamparita,
cruel como un animal encerrado.

Quisiera que no despertaras ahora
porque no estamos bajo los árboles.
Cae la lluvia gris sobre el mar,
inapreciable y enfermiza,
mientras la belleza verdadera está escondida
arrastrándote hacia vicios violáceos,
bosques nevados
y animales sin miedo.

El susurro de tu voz 
me salva esta vez,
más bien la espera ansiosa de adolescente
dibujada con letras en la cuadrícula
de la pantalla del ordenador.

Cada vez que llueve
tengo cinco años.

© Virginia Fernández “El bosque y la lluvia”

domingo, noviembre 04, 2012

Fin de semana largo



Fin de semana largo

Estoy aburrida
y me dejaré mimar,
estoy altamente aburrida y...

Me gustaría salir de aquí
aunque no puedo moverme,
sin embargo tengo que conducir 100km
para llegar a casa otra vez,
para llegar a la otra casa,
a la casa de la playa,
a la casa de invierno llena de libros,
llena de polvo
y del color amarillo del cuadro de Cabo de Gata.

Escribo cientos de e-mails,
a mis amigos,
a mis amantes,
escribo poemas,
grabo vídeos
y me aburro mucho.

Quiero salir de este estado
y tengo que conducir una hora
hasta llegar allí
donde no me esperan
sorpresas,
donde no me esperas tú,
¿Por qué?

© Virginia Fernández “Fin de semana largo”

jueves, noviembre 01, 2012

mañana luminosa



mañana luminosa

Una voz me dice
no,
no lo escribas,
no es el momento,
la cortina de luz
y la cicatriz abierta,
las azoteas llenas de antenas
y de pájaros grises.

No es el momento
a pesar de la mañana luminosa
del mes de noviembre,
a pesar de tu cuerpo desnudo
con sabor a manzanas.

© Virginia Fernández “mañana luminosa”

miércoles, octubre 24, 2012

mathematics


mathematics

“Mathematics rights viewed, possesses not only truth but supreme beauty –a beauty cold and austere, like that of sculpture”
Bertrand Russell _Philosopher and mathematician

Myolastan, fruta y pensar en ti
es matemático,
como una caja de cartón,
a box,
preparar el colacao
y dis-covering a re-mark
I re-turn to my body,
I like november,
ya queda poco.

No sé explicarlo
delante de los extraños
ni siquiera el poema
que habla sobre los árboles,
sólo se me ocurren palabras como:
considerar, exponer,
confesar,
aparecer,
pero amo el poema
y el corazón del pájaro.
Oscuridad en la calle
mientras nos resguardamos
en las pequeñas habitaciones,
está lloviendo
y voy ciega hacia el silencio.

© Virginia Fernández “mathematics”

sábado, octubre 20, 2012

Ingredientes para decir adiós


Ingredientes para decir adiós


Lanzarse hacia ese pánico,
hacia el final del amor,
agarrarse el pecho
para que los pájaros
que te habitan no salgan a volar,
no pestañear.

La lluvia no asegura nada,
lágrimas azules mezcladas
con ríos
que caminan
hacia el paisaje urbano o tal vez
mezcladas
con el vuelo de los pájaros
en días de sol.

Árboles mirándonos en silencio
así como hojas de otoño caídas en el suelo,
silencio,
tal vez miedo
un poco de soledad
y habrá llegado el momento,
sabréis sin lugar a dudas
que es el momento preciso,
irremediable de decir adiós.

© Virginia Fernández “Ingredientes para decir adiós”

jueves, octubre 11, 2012

Lighthouse


Lighthouse

Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.
_Alejandra Pizarnik_


El murmullo del escalofrío
es la luz,
¿No lo ves?
El pájaro que tiembla,
cortar la oscuridad en dos,
la angustia de perderse,
el miedo,
eso es.
No hay angustia cuando todo está en calma
pero yo estoy enferma, farero,
tengo fiebre,
todos se ahogan en la noche,
deme cobijo,
solo quiero mirarlo,
mirarlo hasta que pierda
el miedo a sus ojos,
no sentir ese frío,
buscar la luz en la oscuridad.
¿Saben ellos buscar la luz?
Dígame farero
¿Están ellos también perdidos?

© Virginia Fernández “Lighthouse”

lunes, octubre 01, 2012

Lovebirds




Lovebirds

Todo ocurre como debe ocurrir,
oscuro y diáfano,
aproximándose al anochecer.
El corazón del pájaro
latiendo debajo de la piel,
desgarrando el pecho
volando debajo de las costillas.

Tengo alas debajo de mi pecho,
alas que vuelan por la noche
y se posan en las cicatrices de los niños
o en las hojas de otoño sobre el asfalto.

© Virginia Fernández “Lovebirds”