Y dígame, ¿Quién le plancha a usted las camisas?
Tu reflejo me trae la brisa
del amanecer,
me llena de calma las noches
y vela mi sueño.
Tus noches son estrelladas
y libres,
son antojos
y relámpagos de lluvia.
Tu aire me recuerda
al de un soñador
llamado Vocación.
Es triste el amanecer
que paso sin ti,
y no sé decir
la palabra amor.
Me gustaría prometer,
pero es difícil
entender el tiempo
cuando se para
en el minuto preciso,
irremediable paro cardíaco
entre la inmensa multitud,
tu mirada.
© Virginia Fernández “Shock”
miércoles, noviembre 18, 2009
sábado, noviembre 07, 2009
Hypatia
He pensado en diluirme,
captar ese momento en
que los átomos empiezan
a desintegrarse, lejos
de una forma, o un cuerpo,
ver como desaparezco poco a poco,
intuirme en el espacio, desaparecer.
He soñado tantas veces
en convertirme en mar,
formar parte de esa
gran inmensidad azul,
que se despliega ante ti.
He luchado muchas noches
con el azul oscuro que hay
encima de nosotros,
con ese manto de pequeñas luces
infinitas.
Me gustaría tanto
entender ese gran abismo que
se forma en tu mirada en los días
de tormenta.
No sé si te ha pasado
al ver el amanecer
un estremecimiento que recorre
tu espalda.
No sé por qué, pero
he buscado tantas veces,
sin encontrar una respuesta.
Y aquí, cada vez soy menos yo,
Universo.
© Virginia Fernández “Hypatia”.
captar ese momento en
que los átomos empiezan
a desintegrarse, lejos
de una forma, o un cuerpo,
ver como desaparezco poco a poco,
intuirme en el espacio, desaparecer.
He soñado tantas veces
en convertirme en mar,
formar parte de esa
gran inmensidad azul,
que se despliega ante ti.
He luchado muchas noches
con el azul oscuro que hay
encima de nosotros,
con ese manto de pequeñas luces
infinitas.
Me gustaría tanto
entender ese gran abismo que
se forma en tu mirada en los días
de tormenta.
No sé si te ha pasado
al ver el amanecer
un estremecimiento que recorre
tu espalda.
No sé por qué, pero
he buscado tantas veces,
sin encontrar una respuesta.
Y aquí, cada vez soy menos yo,
Universo.
© Virginia Fernández “Hypatia”.
miércoles, octubre 28, 2009
Amigo mío
Usted es de esos tipos
que se emocionan,
que corren bajo la lluvia,
y lloran en las películas.
Sin duda alguna, usted
es de esos tipos que
leen Rayuela
hasta el amanecer,
que miran de soslayo,
que no saben mentir.
Amigo mío, usted es
de esos hombres
que saben abrazar
a una mujer, que la
dejan sin palabras.
Apuesto a
que usted es de esos tipos
que sueñan el vuelo silente
de unas caderas,
que luchan en vano con sus
cabellos,
Amigo mío,
No me explique, lo sé.
© Virginia Fernández “Amigo mío”
que se emocionan,
que corren bajo la lluvia,
y lloran en las películas.
Sin duda alguna, usted
es de esos tipos que
leen Rayuela
hasta el amanecer,
que miran de soslayo,
que no saben mentir.
Amigo mío, usted es
de esos hombres
que saben abrazar
a una mujer, que la
dejan sin palabras.
Apuesto a
que usted es de esos tipos
que sueñan el vuelo silente
de unas caderas,
que luchan en vano con sus
cabellos,
Amigo mío,
No me explique, lo sé.
© Virginia Fernández “Amigo mío”
martes, octubre 13, 2009
Sueño sin geometría

Dejó de coleccionar lecturas,
arrugadas en un viejo papel,
las letras se agrietaron
en dolor de color cristal,
se hicieron lluvia de rocío,
y licor de atardecer.
Dejó de colorear el viento,
y de gastar utopías,
malhumoradas notas
llovieron del cielo,
desparpajo atolondrado,
leve aleteo de una
mariposa asustada.
Dejó de coleccionar
raíces cuadradas,
y números primos,
bellos diamantes con
forma de corazón,
El invierno trajo el descanso,
y dejó de soñar sueños.
Ella, la reina con gola
de un sueño sin geometría.
© Virginia Fernández “Sueño sin geometría”
Fotografía: Enma Fernández “Reina con gola de un sueño sin geometría”
martes, septiembre 29, 2009
Ciencias puras
Busco tu suma.
Imperceptible, casual.
A medida que avanzo
los átomos que forman
el todo que hay en ti,
me dan la bienvenida,
se miran,
me descalzan entre
risas y alborotos.
Húmedos átomos formadores
de lágrimas, de risas,
de adioses.
Todos al unísono forman
un algo indescriptible,
un fulgor ardiente,
estrellas, cielo, sonrisa, ojos.
Busco el todo que te forma,
que es más que manos, y piel,
más que una obra de arte,
o un paisaje.
Ese todo que eres tú,
suma de miles y millones
de pequeñas partículas que te forman,
y que hacen que sumes tú, y no tantos
otros diferentes, andadores irreales,
anónimos.
Eres más que manos que vienen hacia mí,
más que caricia,
eres ojos, sonrisa iluminada,
esa suma que te forma no deja
que me duerma,
me atraviesa la garganta.
Busco tus ojos, tus manos,
ese universo cerrado y bello.
Busco la línea del horizonte
que atraviesa tu mirada.
Húmedos átomos formadores
de lluvia de ti.
© Virginia Fernández “Ciencias puras”
Imperceptible, casual.
A medida que avanzo
los átomos que forman
el todo que hay en ti,
me dan la bienvenida,
se miran,
me descalzan entre
risas y alborotos.
Húmedos átomos formadores
de lágrimas, de risas,
de adioses.
Todos al unísono forman
un algo indescriptible,
un fulgor ardiente,
estrellas, cielo, sonrisa, ojos.
Busco el todo que te forma,
que es más que manos, y piel,
más que una obra de arte,
o un paisaje.
Ese todo que eres tú,
suma de miles y millones
de pequeñas partículas que te forman,
y que hacen que sumes tú, y no tantos
otros diferentes, andadores irreales,
anónimos.
Eres más que manos que vienen hacia mí,
más que caricia,
eres ojos, sonrisa iluminada,
esa suma que te forma no deja
que me duerma,
me atraviesa la garganta.
Busco tus ojos, tus manos,
ese universo cerrado y bello.
Busco la línea del horizonte
que atraviesa tu mirada.
Húmedos átomos formadores
de lluvia de ti.
© Virginia Fernández “Ciencias puras”
lunes, septiembre 07, 2009
Lista de pretextos
Estremecerse en un rincón,
no queda otra.
Atardecer observando
tus manos.
Palidecer de pronto
ante tus ojos asombrados.
Respirar tu alma,
encandilarse de ti.
Voltear la calle,
pasear en ti.
Despojarse de las ropas,
y los adioses.
Mandarse mudar
a tu espalda.
Romper en risas,
brillar en ti.
Bailar contigo,
saborear el mar.
Matar el tiempo,
quedarme en ti.
© Virginia Fernández “Lista de pretextos”
no queda otra.
Atardecer observando
tus manos.
Palidecer de pronto
ante tus ojos asombrados.
Respirar tu alma,
encandilarse de ti.
Voltear la calle,
pasear en ti.
Despojarse de las ropas,
y los adioses.
Mandarse mudar
a tu espalda.
Romper en risas,
brillar en ti.
Bailar contigo,
saborear el mar.
Matar el tiempo,
quedarme en ti.
© Virginia Fernández “Lista de pretextos”
martes, agosto 18, 2009
Delirio
Porque sueño,
yo sé que soy.
Porque sueño,
yo sé que existo.
Porque sueño siento
que nazco cada mañana.
Me desprendo del zarpazo
de tu vagón sin destino,
me caigo alborotado
del País de los sueños,
Y mi vuelta es tan brutal,
que ese que también me habita,
me mira despacio, y con pena.
Porque sueño,
yo no lo estoy.
Porque sueño,
yo no estoy loco.
Ese que también me habita,
me lo recuerda,
gracias a él yo no me caigo.
© Virginia Fernández “Delirio”
yo sé que soy.
Porque sueño,
yo sé que existo.
Porque sueño siento
que nazco cada mañana.
Me desprendo del zarpazo
de tu vagón sin destino,
me caigo alborotado
del País de los sueños,
Y mi vuelta es tan brutal,
que ese que también me habita,
me mira despacio, y con pena.
Porque sueño,
yo no lo estoy.
Porque sueño,
yo no estoy loco.
Ese que también me habita,
me lo recuerda,
gracias a él yo no me caigo.
© Virginia Fernández “Delirio”
sábado, agosto 08, 2009
De insomnios con Pessoa
Me has hecho volver
a Pessoa,
a sus dudas incandescentes,
a sus realismos impares,
a su color neutral
y muerto,
a su cansancio
de no estar cansado.
Estarás contento
de este delirio,
de este insomnio dolorido,
desquebrajado.
En este estado casual,
de adicción sin conflictos,
de extremado universo,
se puede a veces
entender la soledad.
Por tu culpa
he vuelto a querer ser
frases y olvidos,
amaneceres en vela.
Estarás contento,
Pessoa debe estarlo.
© Virginia Fernández “De insomnios con Pessoa”
a Pessoa,
a sus dudas incandescentes,
a sus realismos impares,
a su color neutral
y muerto,
a su cansancio
de no estar cansado.
Estarás contento
de este delirio,
de este insomnio dolorido,
desquebrajado.
En este estado casual,
de adicción sin conflictos,
de extremado universo,
se puede a veces
entender la soledad.
Por tu culpa
he vuelto a querer ser
frases y olvidos,
amaneceres en vela.
Estarás contento,
Pessoa debe estarlo.
© Virginia Fernández “De insomnios con Pessoa”
martes, julio 21, 2009
Secretos a voces
Pero, ¿Cómo sería tu amor sin tus rencores?
-Pablo Armando Fernández-
Hoy la noche me susurra
ciertos secretos,
estadistas anónimas, las estrellas,
andan silentes por las esquinas
de mi ciudad en blanco.
He pensado en abandonarme,
dejarme caer lentamente
en este caminar acompasado,
entre horizontes verticales,
y camas con ventanales abiertos.
Dime si has pensado alguna vez
en dejarte llevar por las olas de arena,
por el calor que abrasa la piel,
por las huellas que deja tu caminar.
Dime si te ha pasado, al ver la tarde caer,
una desazón que quema aquí adentro,
y que cura cuando te mira.
Dime, pero,
¿Cómo sería tu amor sin tus rencores?
© Virginia Fernández “secretos a voces”
-Pablo Armando Fernández-
Hoy la noche me susurra
ciertos secretos,
estadistas anónimas, las estrellas,
andan silentes por las esquinas
de mi ciudad en blanco.
He pensado en abandonarme,
dejarme caer lentamente
en este caminar acompasado,
entre horizontes verticales,
y camas con ventanales abiertos.
Dime si has pensado alguna vez
en dejarte llevar por las olas de arena,
por el calor que abrasa la piel,
por las huellas que deja tu caminar.
Dime si te ha pasado, al ver la tarde caer,
una desazón que quema aquí adentro,
y que cura cuando te mira.
Dime, pero,
¿Cómo sería tu amor sin tus rencores?
© Virginia Fernández “secretos a voces”
viernes, julio 10, 2009
presencia
Lo bello es ese sabor efímero en la lengua,
ese color de tu piel reflejado en mis ojos,
anaranjado y brillante,
expectante e irracional,
diría metamorfósico, o incluso irreal.
Ese sabor bello y ambiguo,
arrastrando a su paso cuán huracán,
arrebatadora presencia,
qué más decir,
simple,
pero irremediablemente necesario,
así, ya está,
no más palabras,
punto y final.
© Virginia Fernández “Presencia”
ese color de tu piel reflejado en mis ojos,
anaranjado y brillante,
expectante e irracional,
diría metamorfósico, o incluso irreal.
Ese sabor bello y ambiguo,
arrastrando a su paso cuán huracán,
arrebatadora presencia,
qué más decir,
simple,
pero irremediablemente necesario,
así, ya está,
no más palabras,
punto y final.
© Virginia Fernández “Presencia”
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