miércoles, octubre 17, 2007

Cuadro de Renoir en un pensamiento de mujer


En una ciudad llamada Noviembre vago, salgo a pasear, oigo llover, y estás tan lejos.
A veces cierro la ventana para poder imaginarte mejor, para que el cielo oscuro no entretenga con sus parpadeantes vuelos mi imaginación, y me deje pensarte, porque necesito pensarte y ordenarte. Eres un caos vagando en mi mente.
Camino bajo la lluvia con paso firme, y me voy colando en todos los charcos que veo a mi paso. Avanzo hacia un mundo ajeno al nuestro, ajeno al que conocemos y vivimos todos los días. Y el mundo me cuenta secretos, secretos de ti, secretos naranjas, y cuadrados, a veces incluso romboidales. El color aparece sin saber por qué entre las letras, letras a las que se le caen las tildes por ser coquetas.
En una ciudad llamada Noviembre a veces pienso que el mundo este nuestro y redondo anda loco, porque nunca están las cosas donde deben estar, pero por otra parte si estuvieran en el lugar adecuado tampoco me convencería. Así que me conformo con intentar arreglar mi círculo vicioso que te envuelve y me envuelve a la vez, para que al final seamos iguales.
En una ciudad llamada Noviembre vago por calles, rincones, pasos que otros anduvieron, desando otros pasos antiguos y olvidadizos. Descalza poso para ti en la imaginación, tengo encuentros inesperados, y abrazos de otros ojos diferentes a los tuyos.
En una ciudad llamada Noviembre no estás, paseo con ojos, con libros, con historias para no dormir, la ciudad me llama y me despierta.
Escampa en Noviembre, y es de día.
La ciudad descorre las cortinas, y abre la mañana como sorpresa. La ciudad es un caos. La lluvia vuelve a caer, moja las calles.
En una ciudad llamada Noviembre te echo de menos, me enamoro.

Texto: Virginia Fernández “Cuadro de Renoir en un pensamiento de mujer”
Foto: Manuel Gallardo

2 comentarios:

chus dijo...

Llevas una temporada con "el escritora" subido, Virginia. Tus letras se empiezan a leer, y le roban el ritmo a los ojos, y los ojos no tienen más que dejarse llevar, como medio tangüeando sobre el son cubano de fondo. Un lujo. Abrazo.

chus

Lau dijo...

Es precioso, vir, me ha gustado mucho la ciudad noviembre, lluviosa y ausente como tú en tu paseo. Lindo.
Un besazo grande