Meditaciones vagabundas
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no quisiera a veces quedarse en silencio
para escuchar su propia respiración,
que viniera el insomnio y fuera bienvenido,
que llegara la noche y no pesara sobre los hombros,
poder correr entre pensamientos,
intercambiar un punto de vista,
no sentir esa culpa.
A veces uno quisiera poder salir a caminar
por esta calle que no tiene fin,
acaso una sonrisa al final,
en su ala norte
y meditar, acaso contrarrestar
y ponerle “peros” a esta ciudad inocua y transparente.
A veces el tiempo,
ese ente tan escaso nos gasta una broma, uno no quisiera,
pero nos arroja como trozo de papel a una papelera,
triste muerte, mejor caída libre.
¿Qué tal sería ese tiempo,
en el que no sólo fuéramos horas o minutos,
sino espacio?
Sólo por una vez, para poder acariciarnos.
© Virginia Fernández “Meditaciones vagabundas”















