martes, octubre 19, 2010

Meditaciones vagabundas


Meditaciones vagabundas


U
no quisiera a veces quedarse en silencio
para escuchar su propia respiración,
que viniera el insomnio y fuera bienvenido,
que llegara la noche y no pesara sobre los hombros,
poder correr entre pensamientos,
intercambiar un punto de vista,
no sentir esa culpa.

A veces uno quisiera poder salir a caminar
por esta calle que no tiene fin,
acaso una sonrisa al final,
en su ala norte
y meditar, acaso contrarrestar
y ponerle “peros” a esta ciudad inocua y transparente.

A veces el tiempo,
ese ente tan escaso nos gasta una broma, uno no quisiera,
pero nos arroja como trozo de papel a una papelera,
triste muerte, mejor caída libre.

¿Qué tal sería ese tiempo,
en el que no sólo fuéramos horas o minutos,
sino espacio?
Sólo por una vez, para poder acariciarnos.

© Virginia Fernández “Meditaciones vagabundas”

5 comentarios:

El Éxodo dijo...

Fantástico. De verdad, me ha encantado.

Abrazos.

Ps. Eso mismo me pregunto yo.

Mauro dijo...

A veces uno quisiera quedarse suspendido justo antes que la barca descienda, justo en la borrosa frontera entre el cielo y el mar.

O poder tal vez tener a mano un océano de fuego, para reducir en él todo tiempo a cenizas,
como si un bosque fuese por siempre verde,
o pudiera sostenerse un aleteo entre la yema de los dedos.

A veces tan sólo quisiéramos dejar de ser nosotros, para no tener escrito en la frente nuestro destino.

A veces tan sólo quisiéramos seguir siendo nosotros, para trazar a nuestro antojo el modo en que llegaremos a leer nuestro destino.

Un beso Virginia, hermoso tu poema.

ANA dijo...

Precioso!! (LLL)

forever dijo...

I'm appreciate your writing skill.Please keep on working hard.^^

Yiyi dijo...

Precioso poema. Delicioso.
A todo esto, veo en los comentarios mucha calidad. Un blog dentro del blog.
Abrazinhos.