martes, octubre 12, 2010

Óleo sobre noche estampada


Óleo sobre noche estampada

M
e quedé sin palabras esta vez
cuando intuí su sonrisa en mi espalda
cuando lo supe cercano,
con sus ojos de mirar y sus manos.

Me abandoné allí a aquel destino sin palabras
cuando lo supe a unos metros
y sin mirar lo intuí cayendo en mi destino
como un gato que me mira y se queda sin explicar.
El otoño trajo el silencio, las risas de guardar.

Me sorprendí por la calle ante un Banksy y sus ventanales,
con estruendos musicales queriendo llegar al sol
y poesías hechas de ensayos de los bustos de Eón.

Y amanecí enredada en sus manos,
sus manos torpes que no sabían ni querían preguntar.

© Virginia Fernández “ Óleo sobre noche estampada”
Ilustración: Gustavo Aimar.

viernes, octubre 08, 2010

Estados de ánimo


Estados de ánimo

E
stoy sufriendo el mismo accidente
de la impersonalidad de la tarde,
del asfalto color oscuro,
de un susurro anónimo de cartón
y espera en los tejados.

Me descubro propensa a la melancolía,
agravada con el claxon de los coches,
calles llenas de paraguas
y rostros anónimos embutidos en soledad.

Estoy en esta guerra fría sin palabras,
en un mundo de papel,
con síes en la boca
y miradas desde esta torre llamada Babel.

© Virginia Fernández “Estados de ánimo”

martes, septiembre 21, 2010

Almas gemelas


Almas gemelas


S
é que tú conoces esa mirada
que se refleja en unas pupilas soñadoras
ávidas de amparo,
ese color de la tarde anaranjado y silente.

Sé que comprendes en su totalidad el significado del leve
peso de las horas y de los días,
ciudad desvirtuada y estéril,
ríos de nubes y de azules,
magos haciendo desaparecer el ocaso de este día silencioso
y esos ojos que miran hacia el horizonte que hace promesas
en la tarde.

Sé que entiendes la dimensión de lo que hablo
cuando te digo frases incoherentes
en noches solitarias, paseos por el asfalto destemplado,
ciudades inhabitadas en el país de las maravillas.

Yo sé que sabes perfectamente
el sabor del invierno en mis párpados,
en mis labios que se cierran,
la libertad que se ciñe a un abrazo,
yo sé que sabes, y callo.

© Virginia Fernández “Almas gemelas”
Ilustración: Grafitti Banksy

domingo, septiembre 19, 2010

Composición de domingo






Composición de domingo


M
e dan miedo los domingos,
No se cómo decirle,
cómo explicarle.
Me gustaría describir
el por qué de los teléfonos rotos.

A veces extraño una nube
de Magritte,
o simplemente su calor de usted.
Su silencio consentido,
su sabor.

Me dan pánico
los domingos por la tarde,
y no alcanzo a poder
relatar la razón fundamental
de ese desasosiego,
esa inquieta nostalgia de
los centímetros de su piel.

¿Cómo convertirme en
estación de tren en
esos días de domingo?
¿Cómo ser mañana,
para dejar de ser por
un instante vacío y soledad?
¿Cómo explicarle?


© Virginia Fernández “Composición de domingo”. Fragmento de Diarios de usted.
Ilustración: Graffiti Banksy

jueves, septiembre 09, 2010

Esta noche



Esta noche
Para saber de amor, para aprenderle, 

haber estado solo es necesario. Gil de Biedma


L
a noche está de puertas cerradas
y persianas verde oscuro,
susurros que no llegan,
dudas que no saben preguntar
y flexos apagados.

La noche es totalmente invierno en tu mirada,
en las manos metidas en los bolsillos
de tu chaqueta de rayas,
en tus formas que me buscan
en el frío del atardecer y el lamento
de la silueta de un verano.

La noche se cierra de besos
y de rostros,
de ingenuidades y de exilios no forzados.

Esta noche tengo ganas de salir corriendo
por el asfalto de esa calle donde maúllan los gatos,
de esta noche donde las farolas quieren imitar al sol.

Sólo quiero que esta vez no me hagas explicar,
no desde esta noche que se hace invierno a cada rato.

© Virginia Fernández “Esta noche”
Ilustración: Janik Coat

martes, septiembre 07, 2010

Nuestra casa


Nuestra casa

           

N
uestra casa se cae,
como un pensamiento vago
que no termina de forjarse,
como un tiempo destemplado
e inusual,
como un pájaro herido,
o el otoño que no llega.

Nuestra casa se viene abajo
y soy un espectador de ojos abiertos,
de labios cerrados
sin lágrimas, ni pesar en el pecho,
como herrumbre en el balcón
o pozo deshabitado.

Nuestra casa desaparece
sin razones, ni palabras,
la maceta en la ventana,
el vaso lleno de agua,
la paz del sol
entrando por la mañana.

Nuestra casa no existió,
sólo un trozo de hielo en el océano.

© Virginia Fernández “Nuestra casa”
Ilustración: Janik Coat

sábado, septiembre 04, 2010

Ciudades



Ciudades

C
ada ciudad esconde un secreto,
una sensación que se encuentra inmersa
en los edificios,
en los callejones húmedos,
en la mirada de un transeúnte despistado.

Cada ciudad obliga a mi figura a formar
parte de un determinado paisaje urbano,
a odiar a mi yo de ayer, o de antesdeayer.

Cada ciudad me atrapa en sus calles oscuras,
en la extrañeza de la gente,
en el deambular de un vagabundo sin patria ni nombre.

Cada ciudad tiene un tiempo,
un espacio o atmósfera
en la que yo entro poco a poco
a formar parte,  tiempo en esta ciudad gris,
de abandono y nostalgia,
tiempo que me hace sentir diáfano y nublado.

© Virginia Fernández “Ciudades”
Fotografía de paisajes urbanos encontrada en la red

viernes, agosto 27, 2010

El invierno por sorpresa


El invierno por sorpresa


H
oy día viernes,
bajo por la calle hacia el invierno,
pensando en puentes y en paraguas.
Es el día perfecto para deambular diarios,
escribirlos y tacharlos,
calibrar escenarios, comprarse un chubasquero.

Hoy día viernes, te espero
sentada de piernas cruzadas viendo llegar el anochecer
de una lamparita,
embriagada por colores intensos
y el claxon de los coches que me habla.

Hoy día viernes,
me preparo para atravesar paredes y huracanes,
para pisar sus calles húmedas que esperan impacientes
mi llegada,
mi alegría de risa consentida.

Hoy día viernes preparo la maleta,
digo adiós a los vecinos que me miran con nostalgia,
me despido del verano y sus pensamientos trasnochados,
me adentro en el invierno
que me acoge con un beso húmedo que llega por sorpresa.

© Virginia Fernández “El invierno por sorpresa”
Ilustración: Janik Coat

martes, agosto 24, 2010

Conversación con un gato


Conversación con un gato

S
oy yo, y nadie más,
escondida tras las telas del verano.
Soy yo divagando,
escondida en esta mecedora,
hablando con un gato,
que me mira de soslayo.

Soy yo, meditabunda,
hija del sol,
contándote mis cuentos,
las historias interminables,
los monólogos.

Soy yo en un absurdo,
ridículo disfraz,
disfrutando de la frugalidad del verano,
contemplando este desierto
viviendo en él.

Soy yo, nadie más,
No me esperes.

© Virginia Fernández “Conversación con un gato” Fragmento de locuras pasajeras.
Ilustración: Janik Coat.

sábado, agosto 14, 2010

La ciudad que nunca duerme


La ciudad que nunca duerme


E
stas páginas en blanco están inacabadas
por culpa de su voz pausada y dulce,
enteramente culpable del insomnio de esta ciudad marchita,
del asfalto que recorro y
de los interrogantes.

Esta ciudad que nunca duerme
y que vela frente al mar
en vigilias de lunas que perdieron
el tren en la estación del ayer, me mira desde lejos.

Estas páginas en blanco
como observadoras anónimas del abandono a la noche
y de los temblores que la preceden.

Estas malditas páginas en blanco,
irremediables, insaciables, son y serán el escenario,
que me trae las ganas arrastradas,
y me las muestra ante mis pies desnudos.

Como telón de fondo una música de luna
reflejada en el mar,
que me mira impasible y
me sonríe al ritmo de frenéticos acordes un tanto lunáticos.

© Virginia Fernández “La ciudad que nunca duerme”

miércoles, agosto 11, 2010

Reflexiones



Reflexiones

M
e pregunto qué hará mientras yo me ausento,
mientras leo Bella del señor
y reflexiono ante una imagen
o una historia que pasa por esa esquina,
mientras despisto a la imaginación
o acarreo sueños y los copio en una página en blanco.

No sé a qué realidades intrascendentales
dedicará su tiempo mientras tanto,
no sé si estará alegre.
Me pregunto qué pensará en este preciso momento,
en el que trato de quedarme en silencio
escuchando mi respiración.

Me imagino sus atardeceres y sus lecturas,
me pregunto por sus noches,
mientras yo deambulo aquí y allá,
mientras doy paseos en bicicleta,
recorro noches
y universos.

¿Qué hará en esa otra vida en la que yo no estoy?
¿Qué hará con sus cafés de la mañana?
Que triste será cerrar la puerta por la noche.

© Virginia Fernández “Reflexiones”. Fragmento de diarios de usted.

lunes, agosto 02, 2010

¿En qué piensa el poeta?



¿En qué piensa el poeta?


“…Hay una mano de luz que construye escaleras,
una de sombra que afloja sus peldaños.
pero llega la noche. Llega
la noche cuando cansadas de herirse
hacen tregua en su guerra
porque buscan tu cuerpo.”

- Parábola de las manos. Juan Manuel Roca-

¿ En qué piensa el poeta?
Serio, triste,  
con piel oscura de tanto mirar
una nube en el tejado del cielo,
contemplación de la metafísica estelar.

¿En qué piensa el poeta cuando espera?
Medita,
canta, se desgarra.
¿Qué paisajes imagina?
¿Qué lloviznas ve caer ante sus ojos inciertos?

El poeta,
tan triste, tan solo entre su público,
a veces lector de poemas,
a veces dueño y señor de tintas,
¿Espera leer?
¿Fábrica de espejos?, tal vez Biografía de Nadie,
¿El hombre del proyector?.

Kafka lo ha debido de perdonar,
¿Encontró él su escondite perfecto?
Ordeno en mi cabeza el orden,
y lo espero como se espera el mar,
o la lluvia.

¿Vendrá esta noche el poeta?
Paisaje amable,
ondulado el pelo,
desconocido…
¿Qué pasa por su cabeza?

© Virginia Fernández “¿En qué piensa el poeta?

domingo, agosto 01, 2010

Hoteles en tránsito


Hoteles en tránsito

H
oy puedo decir que todas las ciudades
me parecen hoteles con sombras en tránsito,
y que todos los lugares se parecen.
Las estaciones de tren se me antojan iguales,
siempre hay una muchacha que dice adiós,
un viejo que baja del tren, un niño que llora,
un reloj prendido a la pared que cuenta
las horas.

Realmente no sé si existen diferencias entre tú
y yo,
Y es que hoy
todos los estados de ánimo me persiguen a la vez,
todo se repite y yo voy por los tejados deambulando 
al anochecer,
pensándote.

Hoy encuentro que todos los naufragios son iguales,
todas las ciudades al unísono me susurran,
mis sueños son planos,
las lecturas al amanecer,
el frío inusual entrando por la ventana
en una noche de verano.

Hoy vuelvo una y otra vez a tus ojos,
y me derramo en tus manos,
fluyo como el agua que baja por tu piel.
Todas las ciudades me recuerdan a una,
y siempre me parecen vibrar al unísono
cuando te nombran.

© Virginia Fernández “Hoteles en tránsito”