lunes, mayo 31, 2010

Una tarde cualquiera


En una tarde cualquiera se pueden dibujar
pequeñas líneas que se abren
en el cielo,
trazos que se forman y se salen
del contorno de tu figura
y tras tu sonrisa se cuelan como luciérnagas encendidas
las cosquillas del atardecer,
las rarezas estampadas en un lienzo en blanco.

En una tarde cualquiera llegas con la primavera metida
en las ondas de mi pelo,
y como un niño a punto de despertar
imaginas paisajes de un libro inventado,
mientras te escondes en mis ojos,
susurrando canciones,
liberando pesadillas de un mundo gris.

En una tarde cualquiera te acercas
con la calma precisa de tus manos,
con un leve toque de escritor,
y trazas en las comisuras de mi boca
una historia aún por inventar.

En esas tardes atrapo el infinito
en mis manos,
tanto que podría mecerlo para dormirlo
tanto que podría recortar el tramo de una ola
y coserlo en el tejado del cielo.
© Virginia Fernández “Una tarde cualquiera”

2 comentarios:

Poetas argáricos dijo...

En una tarde cualquiera, sin que lo esperes puede surgir un poema como este, un canto a la amistad, la sensualidad de vivir, el gozo del presente continuo.

Enhorabuena, poeta.

Mayte dijo...

En una tarde cualquiera,se puede adivinar la bella ternura en tus palabras.

Biko.