domingo, mayo 09, 2010

El lector de poemas


Lo amé por primera vez en una tarde lluviosa,
aunque él no me conozca,
amé sus rizos cayendo sobre la frente,
sus ojos apaisados,
su postura al girarse por alguna interrupción:
alguien que pasa, una música lejana que suena,
el sonido de la lluvia en el cristal.

Lo amé mientras leía algún viejo poema,
sus grandes ojos fijos
su forma de mirar esa cuartilla amarillenta
de un libro de segunda mano,
un libro que alguien olvidó en alguna librería.

Amé esa sonrisa,
aunque él no me miraba,
Yo, anónima mientras él se sumergía en ese mar azul claro
que puede suponer una lectura,
él transformado, nadando en un cuadro de Dalí.

Todas las tardes creé
ese pequeño microcosmos entorno a él,
ese universo sin medida,
en el que seguramente usted
lector, también habrá estado alguna vez.

Todas las tardes lo busqué con la mirada,
sin que conociera mi nombre,
sin que supiera de mí.
Todas las tardes sonrió,
al pasar una página,
al saberse observado.

© Virginia Fernández “El lector de poemas”

1 comentario:

Mayte dijo...

Lo más bello que te he leído en mi opinión muy personal Vir. Me enamoré del lector de poemas.

Biko grande, Poetiza.