lunes, abril 05, 2010

Construcción

Cada mañana rehaces de nuevo el camino,
te empiezas a construir como si fueras
una catedral, o cualquier edificio de tu ciudad,
moderno, estilizado.
Te construyes,
desde que te levantas,
empiezas de nuevo de cero,
mientras bebes el café,
mientras lees la impersonalidad
de las noticias,
mientras acaricias con tu mirada la vida.

Cada día vas creciendo y haciéndote adulto.
Así vives tu vida,
desde tu universo particular,
así te desgastas,
y te mueres de esa vida inestable,
atmósfera que inquieta,
efímera, frágil.
Un chiquillo que juega a ser adulto antipático,
vas construyendo caminos conforme
avanzas hacia el ocaso.

Así te repones, y sigues adelante,
para acabar por la noche otra vez hecho cenizas,
roto.
¿Cómo salvarte?
¿Cómo construir ese pilar básico
que te sostenga y te guíe?

© Virginia Fernández “Construcción”

2 comentarios:

Mayte dijo...

Y a veces cuesta mucho....esa construicción diaria. Tus versos llenos de realidad siempre.

Biko ;)

peyote dijo...

Crecer es un daño colectivo, perseguimos un trozo de nuestros sueños escondido en momentos; lineales y ensortijado en estrellas peregrinas que buscan un detalle juntando vientos, tiempos y cuerpos de sal en la sangre.
Saludos.