jueves, abril 29, 2010

Propiedad privada

Me río ante las puertas y los puertos
que se construyen en medio de una ladera.
Usted, humano, está constantemente
poniendo puertas en mitad de algo, de la nada.
¿Para qué?

Un viaje en tren
revela la evidencia,
la tarde cae, y con ella
el sol va iluminando
cada vez más bajo el vagón
creando un clima cálido,
cotidiano,
conversaciones que se confunden
con el paisaje,
asombro de lo ajeno,
oblicuidades, un libro.

De repente un paisaje plano,
anaranjado quizás,
horizontal,
ante mis ojos asombrados
y majestuosa en su soledad,
triste,
perdida y sin finalidad aparente:
Una puerta en mitad de la nada,
dentro de ese paisaje solitario,
el paso hacia el abismo,
la puerta que se cierra,
y pone límites a lo ilimitado: el mundo.

©Virginia Fernández “Propiedad privada”

4 comentarios:

Francisco Vargas dijo...

Sólo usted con su exquisita sensibilidad podría escribir un poema así a partir de algo tan vanal, pero tan poético a la vez, como un viaje en tren.
Mientras los demás ven películas, escuchan música, hacen o reciben llamadas innecesarias en sus móviles o charlan sin cesar... Usted siente, ama, vibra, crea.

Usted, tan poeta, tan usted.

Mauro dijo...

Que inquietante.

Una puerta en mitad de la nada, como si por estar ahí la convirtiese en todo.

El derredor contenido por esa puerta, que al cerrarse limita, y al abrirse invita a saltar al más allá.

Por cierto, sólo un encanto convierte lo cotidiano en algo extraordinario. Por ello, es Usted un encanto.

Mayte dijo...

Todos ponemos puertas absolutamente todos...Vir, y ni siquiera lo notamos más allá de lo obvio...un biko grande poetiza ;)

Lalariiii dijo...

¡Joder, y qué viva el comunismo libertario!