Nuestra casa
N |
uestra casa se cae,
como un pensamiento vago
que no termina de forjarse,
como un tiempo destemplado
e inusual,
como un pájaro herido,
o el otoño que no llega.
Nuestra casa se viene abajo
y soy un espectador de ojos abiertos,
de labios cerrados
sin lágrimas, ni pesar en el pecho,
como herrumbre en el balcón
o pozo deshabitado.
Nuestra casa desaparece
sin razones, ni palabras,
la maceta en la ventana,
el vaso lleno de agua,
la paz del sol
entrando por la mañana.
Nuestra casa no existió,
sólo un trozo de hielo en el océano.
© Virginia Fernández “Nuestra casa”
Ilustración: Janik Coat
















