viernes, diciembre 14, 2012

Estanterías y meteorología


Estanterías y meteorología

No me preguntas por el examen,
ni cómo sobrevivo a este frío vendaval
ni a diciembre en el Zapillo
ni siquiera por los ojos y lenguas y peces,
no me preguntas por qué floto en el universo,
ni por los desayunos con patines,
ni por los pájaros azules,
ni por qué arden las ciudades,
ni siquiera por los faros
ni por los lugares con árboles y pomelos,
y es que esta ciudad se empieza a caer,
como siga este viento
se me viene encima el techo
con el cielo,
con los crepúsculos y los vendavales,
se me cae encima con la espuma del mar
que salpica la terraza,
y hasta las estanterías.

© Virginia Fernández “Estanterías y meteorología”

jueves, diciembre 06, 2012

Mañana de diciembre


mañana de diciembre

Bella mañana de diciembre
dame la respuesta del silencio
que guarda el mar,
de su cálida humedad elevándose
y subiendo hacia la bruma que une el horizonte
con el cielo,

cuéntame el secreto del vuelo de unos ojos
que me atrapan
y me hacen estallar en sollozos
de alegría
o de milagro
y ese silencio que se adentra
en la arena
y en la claridad
a la que no se acostumbran mis ojos

porque ahí voy yo tan descalza
y desnuda,
tan libre y desprotegida
en mi timidez.

© Virginia Fernández “mañana de diciembre”

lunes, noviembre 26, 2012

El secreto del que mira los ojos del poeta


El silencio no significa ausencia de palabras, sino una presencia distinta de las mismas. Pienso en esto y en torno a mi crece un bosque lóbrego y tristísimo. Cruje la noche. Los hombres, me parece, son terribles.
_David Meza_



El secreto del que mira los ojos del poeta



¿Qué más da lo que quiso decir el poeta?

Si las palabras están en sus labios y dice cosas bonitas
y escribe desde adentro
sin preguntar a la muchacha triste.

¿Por qué la tristeza del uni-verso?
¿Por qué la nieve en el pecho?
¿Por qué los pájaros en el jardín?
En algún momento me volví
un bosque
y era tristísimo.


© Virginia Fernández “El secreto del que mira los ojos del poeta”

domingo, noviembre 25, 2012

Cicatriz


Creo que ya nunca podría vivir lejos del mar,
nunca puedo olvidar el invierno.



Cuando llega la noche
y la oscuridad me aprisiona
vuelven las sensaciones
desde adentro.
Como nadie me ve
las dejo salir,
ellas vagan a sus anchas,
como la lluvia de otoño
que cala el abrigo.
Son ellas
las que me atrapan,
más que todo lo demás.
La absoluta oscuridad y ellas
hacen equipo contigo
y me escuece la cicatriz.


© Virginia Fernández “Cicatriz”



lunes, noviembre 19, 2012

Domingo 18 de Noviembre


Porque soy una niña triste escribo,
porque no soy,
porque no.
Aquí, el poema:




Llueve en esta ciudad
y todos los pájaros están mojados.

El mar enturbia las aceras,
los ríos esperan el vuelo del cisne,
traen diluvios de alas y de eclipses
y de flujos.

Llueve y sólo es domingo 18 de Noviembre,
sólo es hoy,
                 más ayer,
                                más toda la vida de atrás,
la que no se concibe

sin la del árbol que espera ser arrancado,

sin la de los pájaros que esperan alas y vuelos,

y mares

que esperan a la lluvia,

c o m o  l a  ll u v i a 
                              
                               q u e  c a e  m u y   l e n t a 
                                  
                                                                           e n  e l  m a r.

© Virginia Fernández “Domingo 18 de noviembre”

domingo, noviembre 11, 2012

Perderse


"Comprendo al joven que llora trocitos de palabras en el pico. Comprendo que estudiamos letras, aunque lo más importante siga siendo un número. En algún momento escribí yo poesía y fui acusado de plagio por un ángel ciego. Escribí universidad, pero quería decir uni-verso." David Meza. 


Perderse

Uno no puede escribir “perderse”
e irse sin más,
Uno no puede tener alma de pájaro
y no ser poeta.
Mañana ya no seremos libres,
mañana habremos perdido
nuestra libertad de aves,
mañana ya no seremos nosotros,
ni nocturnos,
ni ojos con sorpresas,
ni nada.

Y a ti te cuestan tanto las palabras
pero dijiste “perderse”
dijiste “todo”.
Comprendo el cansancio,
comprendo y escribo
a modo de ensayo,
comprendo y escribo
la palabra uni-verso
cuando quiero decir
desde el estómago.

© Virginia Fernández “Perderse”

viernes, noviembre 09, 2012

La piel de la ciudad


La piel de la ciudad

Me gustan esos cafés
en los que los amantes
sólo se miran
mientras todos avanzan
sumergidos en un mar
que está enfermo.

Miro sus caras,
ya no tienen voz,
llega la noche
mientras van a sus casas,
tristes,
en el metro.

Son sus ojos, caricias
en los huecos por los que nos colamos
mientras
abrazamos la piel de la ciudad
para no sentirnos tan solos.

© Virginia Fernández “La piel de la ciudad”

lunes, noviembre 05, 2012

El bosque y la lluvia



El bosque y la lluvia
Dedicado a Batania 
Está lloviendo
y la lluvia está contaminada,
sus gotas no limpian el asfalto
ni la cara blanca
de un mimo llamado Hada.
Está el anochecer intacto
hermetizado
bajo la luz amarilla de la lamparita,
cruel como un animal encerrado.

Quisiera que no despertaras ahora
porque no estamos bajo los árboles.
Cae la lluvia gris sobre el mar,
inapreciable y enfermiza,
mientras la belleza verdadera está escondida
arrastrándote hacia vicios violáceos,
bosques nevados
y animales sin miedo.

El susurro de tu voz 
me salva esta vez,
más bien la espera ansiosa de adolescente
dibujada con letras en la cuadrícula
de la pantalla del ordenador.

Cada vez que llueve
tengo cinco años.

© Virginia Fernández “El bosque y la lluvia”

domingo, noviembre 04, 2012

Fin de semana largo



Fin de semana largo

Estoy aburrida
y me dejaré mimar,
estoy altamente aburrida y...

Me gustaría salir de aquí
aunque no puedo moverme,
sin embargo tengo que conducir 100km
para llegar a casa otra vez,
para llegar a la otra casa,
a la casa de la playa,
a la casa de invierno llena de libros,
llena de polvo
y del color amarillo del cuadro de Cabo de Gata.

Escribo cientos de e-mails,
a mis amigos,
a mis amantes,
escribo poemas,
grabo vídeos
y me aburro mucho.

Quiero salir de este estado
y tengo que conducir una hora
hasta llegar allí
donde no me esperan
sorpresas,
donde no me esperas tú,
¿Por qué?

© Virginia Fernández “Fin de semana largo”

jueves, noviembre 01, 2012

mañana luminosa



mañana luminosa

Una voz me dice
no,
no lo escribas,
no es el momento,
la cortina de luz
y la cicatriz abierta,
las azoteas llenas de antenas
y de pájaros grises.

No es el momento
a pesar de la mañana luminosa
del mes de noviembre,
a pesar de tu cuerpo desnudo
con sabor a manzanas.

© Virginia Fernández “mañana luminosa”

miércoles, octubre 24, 2012

mathematics


mathematics

“Mathematics rights viewed, possesses not only truth but supreme beauty –a beauty cold and austere, like that of sculpture”
Bertrand Russell _Philosopher and mathematician

Myolastan, fruta y pensar en ti
es matemático,
como una caja de cartón,
a box,
preparar el colacao
y dis-covering a re-mark
I re-turn to my body,
I like november,
ya queda poco.

No sé explicarlo
delante de los extraños
ni siquiera el poema
que habla sobre los árboles,
sólo se me ocurren palabras como:
considerar, exponer,
confesar,
aparecer,
pero amo el poema
y el corazón del pájaro.
Oscuridad en la calle
mientras nos resguardamos
en las pequeñas habitaciones,
está lloviendo
y voy ciega hacia el silencio.

© Virginia Fernández “mathematics”

sábado, octubre 20, 2012

Ingredientes para decir adiós


Ingredientes para decir adiós


Lanzarse hacia ese pánico,
hacia el final del amor,
agarrarse el pecho
para que los pájaros
que te habitan no salgan a volar,
no pestañear.

La lluvia no asegura nada,
lágrimas azules mezcladas
con ríos
que caminan
hacia el paisaje urbano o tal vez
mezcladas
con el vuelo de los pájaros
en días de sol.

Árboles mirándonos en silencio
así como hojas de otoño caídas en el suelo,
silencio,
tal vez miedo
un poco de soledad
y habrá llegado el momento,
sabréis sin lugar a dudas
que es el momento preciso,
irremediable de decir adiós.

© Virginia Fernández “Ingredientes para decir adiós”

jueves, octubre 11, 2012

Lighthouse


Lighthouse

Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.
_Alejandra Pizarnik_


El murmullo del escalofrío
es la luz,
¿No lo ves?
El pájaro que tiembla,
cortar la oscuridad en dos,
la angustia de perderse,
el miedo,
eso es.
No hay angustia cuando todo está en calma
pero yo estoy enferma, farero,
tengo fiebre,
todos se ahogan en la noche,
deme cobijo,
solo quiero mirarlo,
mirarlo hasta que pierda
el miedo a sus ojos,
no sentir ese frío,
buscar la luz en la oscuridad.
¿Saben ellos buscar la luz?
Dígame farero
¿Están ellos también perdidos?

© Virginia Fernández “Lighthouse”

lunes, octubre 01, 2012

Lovebirds




Lovebirds

Todo ocurre como debe ocurrir,
oscuro y diáfano,
aproximándose al anochecer.
El corazón del pájaro
latiendo debajo de la piel,
desgarrando el pecho
volando debajo de las costillas.

Tengo alas debajo de mi pecho,
alas que vuelan por la noche
y se posan en las cicatrices de los niños
o en las hojas de otoño sobre el asfalto.

© Virginia Fernández “Lovebirds”



viernes, septiembre 28, 2012

La tarde de viernes es


La tarde de viernes es

a veces la respuesta no pronunciada,
nada nos une,
tú nunca estás,
quiero ir a cenar pero no puedo,
me gustaría estar todo el rato aquí,
todo el fin de semana escuchando
el viento golpear las ventanas
y el pijama.
No me voy a enamorar,
uno no se puede enamorar cuando ya está enamorado.
La tarde de viernes es siempre así,
impredecible, imprecisa, atemporal.
Te echo de menos.
He doesn´t exist.
¿Te gustan las estrellas?
Como tú pero en estrellas.
Me gustan los viernes
cuando llueve y es otoño.

© Virginia Fernández “la tarde de viernes es”

miércoles, septiembre 26, 2012

Como hojas de árboles


Como hojas de árboles

¿Quedaremos irremediablemente
heridos en esta ciudad
en la que sólo dan ganas de ser un pájaro
o de elevarse en la libertad del mar?
¿Quizás
perdidos?
¿Desubicados como las hojas de los árboles
cuando caen sobre el asfalto,
cuando caen sobre la humedad del otoño marítimo
de la ciudad de paredes blancas,
de edredones de invierno
y tardes a contraluz?

Dime,
¿Seremos igual que las hojas del árbol,
quizás como el sabor del mar?
¿O la fiebre?
¿Tal vez amantes,
unidos por un secreto guardado en el brillo de los ojos?

Qué triste estará la ciudad
en la ausencia de ellos,
qué solas las calles
sin sus sombras melancólicas,
niños buenos
con la inocencia perdida.


© Virginia Fernández “Como hojas de árboles”

sábado, septiembre 22, 2012

La llegada del otoño desde este lado


La llegada del otoño desde este lado

Entender la línea de separación
entre la poesía y la propia vida es necesario

Dar la pequeña vida, entregarla como un regalo incierto y asustado, envuelto en papel de celofán, a sus manos, como una pequeña libélula que tiembla.
*
La llegada del otoño con su pelo enmarañado e infantil, vestida de amarillo. Y ya no está sonriente el mar, ya no.
*
Quiero ir hacia esos paisajes infinitos y nevados, hacia ese lugar donde comenzar a caminar significa que se borrarán las huellas tras de si, quedarme sólo con el recuerdo de su rostro y olvidar el color de las nubes sobre el cielo azul, como lenguas y peces y ojos.
*
Quiero vivir otras vidas.

© Virginia Fernández “La llegada del otoño desde este lado”

jueves, septiembre 20, 2012

Pequeño


Pequeño

m
e recuerdas
a un animalito asustado,
herido
como yo,
tímido animalito
expresándose con
los ojos.

El tragaluz tiene miedo
de los rayos de sol,
de la lluvia,
de todo.
Hace mucho tiempo
que no llueve,
y también la melancolía.

No te quiero,
pequeño animalito asustado,
sólo echo de menos la lluvia.

© Virginia Fernández “Pequeño”

martes, septiembre 18, 2012

Frío


Frío

No puedo entrar
en el mundo
de él,
no puedo amar,
sólo esperar
el salto,
el silencio,
la sed,
es agotador.
No siento el frío,
pero está instalado ahí,
escondido,
esperando.
El pájaro tembloroso
como un depredador,
el miedo a sus ojos,
a la luz,
a su cuerpo,
la trampa
del tiempo
e innecesariamente
escapar hacia la playa,
correr más allá del mar.


© Virginia Fernández “Frío”