

Título: Contando cuentos malabares
Diseño, ilustraciones y maquetación: Manuel Gallardo
Uno se cansa a veces de ser irremediablemente uno mismo, de escuchar siempre las mismas voces a la misma hora, de ver como cae la tarde despacio, o de contarle a un gato callejero desvaríos de la mente a altas horas de la madrugada, cuando dando un paseo nos damos de bruces con un cubo de basura. Al final el gato no dice nada, ni una sonrisa, nada, y yo me quedo igual, y me reafirmo. A mi me gustan los gatos, su ronroneo, y no me canso de ellos. Pero sí del calor, o del invierno, de creer en un sueño incandescente e inusual, de querer dar una explicación al mundo, de querer tener siempre una explicación de todo a mano, para las urgencias de la razón, para las urgencias de la soledad-silencio. En esos desvaríos me encontraba cuando paseando por la Calle Desvarío me encontré contigo, inusual y con aires de místico, fumando un cigarrillo, con gafas de mirar y despiste incorporado, haciendo círculos concéntricos con las motas de polvo que se veían a contraluz, o durmiendo en una espiral larguísima, enlatada y callejera.
Yo, después de todo me afirmo y reafirmo en mi creencia y creo que pasar los brazos alrededor de ti podría ser una buena explicación del mundo. Vernos al desnudo es complicado, pero seguro que al final debe de ser irremediablemente útil y necesario.
Texto: Virginia Fernández
Yo no quiero ser un mecano, no quiero ser piezas, ni metálicas, ni transparentes. No quiero ser tuercas, ni arandelas, ni tampoco formas infinitas. A mi no me gustan los libros de instrucciones con letra pequeña, no me gustan las instrucciones made in Taiwan, o escritas en alemán, a mi no me gustan tus textos románticos. Yo no quiero ser formal, no quiero formalidad a tu lado, formalidad espectral, oscura azul, casposa y bastante tonta. No quiero tener piezas del mundo entre mis manos, no quiero ser pedazos de algo, de tiempo, de espacio, ni sueños contados, ni noches, ni nadas. No quiero ser tupé, ni punta tacón, ni nada de eso, ni montaña rusa, ni feria, si no se llama Risa. Yo, la verdad, lo único que quiero es verte bailar para mí alguna noche cuando el tiempo se pare en este espacio infinitesimal y cuadrado.
Texto: Virginia Fernández

Texto: Virginia Fernández. “Razones varias”
Vivimos la estación del amor
como la hierba
buscamos un pedacito de tierra
y un pequeño sueño
y cuando cae la tarde
nos levantamos
como la niebla sobre las plantas
buscando nuestros poemas
y nuestras lágrimas secas.
Guárdame, como guardas los poemas
como las mariposas guardan sus secretos
para un largo viaje
y ve hacia la cima de los mares
donde el amor y el llanto
son sagrados.
_La estación del amor_ Saniya Sáleh