Pues podrías aparecer maga, podrías venir conmigo al cine, y mirarme. Hacer que volviera la luz, escuchar Purple Rain, o Lullaby, escuchar mi música, vestirte mis vaqueros, usar mi gorro. Podrías venir al sur, o a cualquier parte del planeta que fuera azul, podrías hacer tantas cosas.
Maga, la oscuridad acabó conmigo, mató mi sombra, suicidó mi ego, la oscuridad raptó a la vida, la borró del mapa.
Anoche volví a Otro Lugar a escuchar flamenco mezclado con hielo y limón, pero el mundo no se pudo arreglar, se quedó patas arriba como lo dejó Eduardo. No encontré ni al gato, ni a la gata, ni a nadie conocido. Canté flamenco al ritmo de un tambor.
El mundo se apaga, se evapora, se queda a oscuras, por momentos, cae bajo tus pies lentamente. Con pie firme avanzo, pero hacia abajo, de cabeza, en picado, y poco a poco me evaporo, y abstraigo de la realidad.
La luz se ha puesto en huelga de mí, en realidad de todos, porque no quiere ver más. Y yo sigo aquí mirándote sin verte maga, porque no te apareces más ante mis ojos. Me pregunto si es posible verte sin mirarte, tocarte sin verte, mientras la oscuridad se apodera de todo. Mientras tú vuelves a la Plaza Independencia sin mí, viajando a la velocidad de la luz, lejos.
En este mundo en el que hay guerras, hay mujeres de mirada triste, hay niños-soldado que quieren que acabe la guerra, para jugar con tanques a guerras, y personas que mueren todos los días de hambre, en el que hay soles que envejecieron de jóvenes. Este mundo que está solo, sin ti, gris, sin nubes de Magritte, ni bombín. Pues digo yo, que podrías aparecer maga, aquí a mi lado, así sin pensarlo, salvarme, pero no apareces, ni nada.
Texto: Virginia Fernández “Te podrías aparecer”
Foto: Manuel Gallardo “Prisiones”
Maga, la oscuridad acabó conmigo, mató mi sombra, suicidó mi ego, la oscuridad raptó a la vida, la borró del mapa.
Anoche volví a Otro Lugar a escuchar flamenco mezclado con hielo y limón, pero el mundo no se pudo arreglar, se quedó patas arriba como lo dejó Eduardo. No encontré ni al gato, ni a la gata, ni a nadie conocido. Canté flamenco al ritmo de un tambor.
El mundo se apaga, se evapora, se queda a oscuras, por momentos, cae bajo tus pies lentamente. Con pie firme avanzo, pero hacia abajo, de cabeza, en picado, y poco a poco me evaporo, y abstraigo de la realidad.
La luz se ha puesto en huelga de mí, en realidad de todos, porque no quiere ver más. Y yo sigo aquí mirándote sin verte maga, porque no te apareces más ante mis ojos. Me pregunto si es posible verte sin mirarte, tocarte sin verte, mientras la oscuridad se apodera de todo. Mientras tú vuelves a la Plaza Independencia sin mí, viajando a la velocidad de la luz, lejos.
En este mundo en el que hay guerras, hay mujeres de mirada triste, hay niños-soldado que quieren que acabe la guerra, para jugar con tanques a guerras, y personas que mueren todos los días de hambre, en el que hay soles que envejecieron de jóvenes. Este mundo que está solo, sin ti, gris, sin nubes de Magritte, ni bombín. Pues digo yo, que podrías aparecer maga, aquí a mi lado, así sin pensarlo, salvarme, pero no apareces, ni nada.
Texto: Virginia Fernández “Te podrías aparecer”
Foto: Manuel Gallardo “Prisiones”








