lunes, abril 23, 2012

Hojas de otoño


-Arrimo mi hombro a tu cuerpo para que también por mí vayan
las hormigas.
Eso dijiste, así fue tu principio.
_Del nacimiento de la melancolía_ La  Adoración. Juan Andrés García Román.



Hojas de otoño

A
núdate el pelo al bosque
porque vamos a salir a pasear
para que se pierdan las lágrimas
de los ojos
y los acantilados de vértigo.

No tú,
tú no estás,
ahora no,
pero sí el pensamiento
y la libertad.

Cuando no queda nada
los huérfanos
salimos hacia los árboles
y sus sonidos
de alegres cánticos
inundan la mañana.

Sin embargo
ahora no,
ahora estamos solos
ahora sólo algas,
sólo hojas de otoño.

© Virginia Fernández “Hojas de otoño”

domingo, abril 15, 2012

Prisión sin barrotes

‎"Por unos días incluso me olvidé de morir de belleza o diluir mi origen en el tiempo caleidoscópico del arte. Por unos días, es cierto, me olvidé hasta de ti y me entregué entusiasta a todo tipo de inquietudes performativas, ecológicas y funámbulas con las que nos entreteníamos los huérfanos bajo pretexto de fraternidad" _La Adoración_Juan Andrés García Román.

Prisión sin barrotes


D
esde la prisión sin barrotes
veo el horizonte que dibuja
la línea azul del mar
y no está desnuda,
pero sí cubierta de nubes
alzando los brazos al universo.

La celda no tiene llaves
y el atardecer se va oscureciendo
en pequeñas luces que brillan
mientras escribo el poema
que no tiene ningún sentido
y los tiene todos.

Y te escribo
ahora que no estás
con granos de café
que dejo sobre la mesa,
como el rastro que deja el caracol
en el bosque,
como la melancolía
o como el color de las manzanas
que cuelgan de los árboles
de labios silentes.

Por fin cae la noche
en la que se pueden soñar otras vidas.
Por fin sopla el viento
para que los pájaros salgan a volar.


© Virginia Fernández “Prisión sin barrotes”


martes, abril 10, 2012

Meteoros y estrellas

Vivimos la estación del amor
como la hierba

buscamos un pedacito de tierra

y un pequeño sueño

y cuando cae la tarde

nos levantamos
como la niebla sobre las plantas

buscando nuestros poemas

y nuestras lágrimas secas.
_Saniya Sàleh_



Meteoros y estrellas

A
l atardecer soñamos
con el color anaranjado
que cae sobre los tejados
de nuestra ciudad.

Corremos hacia las azoteas
cogidos de la mano,
mirándonos las sonrisas,
disminuyendo la marcha,
buscando un trozo de luz
para iluminar nuestras vidas,           
para salir a volar como los pájaros
y coger un poco de viento
que nos despeine.

Nos vemos reflejados
en las nubes,
en el cielo
y entramos
en el magnífico mundo
de un cuadro de Chagall.

Cuando despertamos
la ciudad está iluminada
y en mi pelo hay dibujados meteoros
y miles de millones de hojas de otoño.


© Virginia Fernández “Meteoros y estrellas”

domingo, abril 08, 2012

Descripción de una calle

Apagamos las  manos. Dejamos encima del mar marchitarse 
la luna
y nos pusimos a andar por la tierra cumplida de sombra.
Ahora ya es tarde.
_José Hierro_



      Descripción de una calle

Pues está sonando un acordeón en esa calle estrecha que me gusta tanto, que al final tiene un graffiti todo a lo largo en la pared y te transporta y ahí soy tan no mí, tan espectador y proyección de pensamiento y cubo y metafísica y sensación.

Y sobretodo me gusta por la noche, porque adquiere colores anaranjados debido al color de las paredes de las casas. Toda tentativa de explicación fracasa, por una razón lógica, una razón de peso y es que para ser definido tiene que estar dentro de lo definible, y esto no lo está, naturalmente.
Y así es como entro poco a poco en la sensación cubo, sensación contracorriente, sensación gato, sensación mujeres de la calle que miran, sensación líquidos, fluidos, y mirada perdida, evasión, suburbio, estratosfera, cubo, mundial y altamente recomendable.
Y la calle estrecha termina, termina el paseo divertido y salgo otra vez al estado mí, pero totalmente cambiada claro, renovada, reconfortada y transportada por ese sonido de acordeón que sigue sonando, pero que se aleja cada vez más y más. Y dejo atrás el color naranja, a la gente de mirada lejana, al mí ya no cubo, ni sensación, ni metafísica, ni lunar, ni gata. Y la noche suburbial se aleja y al final tú, irremediable final para que todo esté en perfecta armonía universo y gato.
© Virginia Fernández “Descripción de una calle”

viernes, abril 06, 2012

Ol_vi_do O oOs

¿Tienen todos los fuegos encendidos cien llamas que se mueven en todas direcciones? ¿Hubo alguna vez una llama redonda con una sola lengua? ¿Por qué corre la ansiedad por las venas como si fuera mercurio, por qué adopta formas de tifón, por qué rodea a cada uno de los monstruos que vagan por las calles para interrogarse sobre sus intuiciones, para imaginar sus perversidades, para deslizarse entre los amantes?
_Diario II Anaïs Nin_


Olvidos
“…hemos olvidado la sencillez de las caracolas
que aman el mar y lo evocan
ululante…”
Celia Gómez

L
a tarde se vuelve gris
cuando no hay sonrisas,
mientras los peces nadan libres
y los temblores invaden el cuerpo,
sólo hay cisnes en el lago
y espejos asustados,
sólo miradas y amanecer
sólo imágenes que se empequeñecen
y adioses sin labios que los pronuncien.

La tarde se vuelve olvido
así como nosotros
dejamos atrás nuestra capacidad de ver
las cosas sencillas de la vida
el vuelo de un pájaro,
la mirada inocente de un niño.
Mientras olvidamos el arte
de mirar cómo caen las hojas de otoño,
la sencillez de una mañana de sol,
el tacto de tu cuerpo bajo mi piel
y las gotas de lluvia golpear en el cristal.


© Virginia Fernández “Olvidos”

jueves, abril 05, 2012

Primavera y crepúsculo


Primavera y crepúsculo

P
rimavera
que acorta su voz
mientras
el bosque retrocede,
me gustaría poder decir
azul y luz
pero está lloviendo,
querría decir
no estés triste,
pero el cielo no está igual
que aquella vez,
ni los árboles frutales
porque solo hay nubes,
solo estoy yo
y la distancia sigue ahí
en pie
a pesar del crepúsculo,
a pesar de la primavera.

© Virginia Fernández “Primavera y crepúsculo”

domingo, abril 01, 2012

La ciudad que nunca duerme


La ciudad que nunca duerme


E
stas páginas en blanco están inacabadas
por culpa de su voz pausada y dulce,
enteramente culpable del insomnio de esta ciudad marchita,
del asfalto que recorro 
y de los interrogantes.

Esta ciudad que nunca duerme
y que vela frente al mar
en vigilias de lunas que perdieron
el tren en la estación del ayer, me mira desde lejos.

Estas páginas en blanco
como observadoras anónimas del abandono a la noche
y de los temblores que la preceden.

Estas malditas páginas en blanco,
irremediables, insaciables, son y serán el escenario,
que me trae las ganas arrastradas,
y me las muestra ante mis pies desnudos.

Como telón de fondo una música de luna
reflejada en el mar,
que me mira impasible 
y me sonríe al ritmo de frenéticos acordes un tanto lunáticos.

© Virginia Fernández "La ciudad que nunca duerme"

viernes, marzo 23, 2012

Spring is here...

Noche
  
 

O
bservar el lento
paso del tiempo
en el que  poco a poco la noche
va dejando paso a la luz
mientras el tiempo 
avanza,
clandestino
y sin nombre,
imperfecto como nuestro destino,
así como las agujas del reloj siguen su curso,
como si fueran soldaditos de plomo,
perfectamente amaestrados
acercándose poco a poco
al precipicio.

Oh noche,
déjame acariciar tu espalda,
yo creo que así 
renacerían por siempre los días,
sin pensamientos que amordazan,
sin trabas en el camino
y así ya siempre creería en ellas.

Oh certezas,
dejadme sola
para morir de amor.

(c) Virginia Fernández “Noche”

miércoles, marzo 14, 2012

El bosque


El bosque

E
l bosque me está llamando,
oigo sus gritos,
oigo a los árboles,
oigo a los pájaros decir mi nombre,
las plantas,
los ríos.

Quiero ser bosque
o árbol de tronco blanco
y poder sonreír
sin que me vean,
vivir en libertad de un presente
que no tenga nombres,
ni rostros,
vivir en la libertad
de un pájaro
cuando aprende a volar.

© Virginia Fernández “El bosque”

sábado, marzo 10, 2012

Uni_verse


Hypatia

H
e pensado en diluirme,
captar ese momento
en que los átomos empiezan
a desintegrarse, lejos 
de una forma, o un cuerpo,
ver como desaparezco poco a poco,
intuirme en el espacio, desaparecer.

He soñado tantas veces
en convertirme en mar, 
formar parte de esa 
gran inmensidad azul,
que se despliega ante ti.

He luchado muchas noches
con el azul oscuro
que hay encima de nosotros, 
con ese manto
de pequeñas luces infinitas.
Me gustaría tanto
entender ese gran abismo
que se forma en tu mirada
en los días de tormenta.

No sé si te ha pasado
al ver el amanecer
un estremecimiento que recorre
tu espalda.
No sé por qué, 
pero he buscado tantas veces,
sin encontrar una respuesta,
que aquí, cada vez soy menos yo, 
Universo.

© Virginia Fernández “Hypatia”

jueves, marzo 08, 2012

Diario


Diario

N
o sé si esa noche
había luna llena
pero escribí,
escribí en el diario
para no estar condenada
y así poder huir
de esa tierra extraña,
del tiempo interminable de la noche,
de los espejos,
poder encerrarme en mi misma
sin que hubiera testigos
que me vieran llorar.

Llorar todo el tiempo
que necesitara,
y no sonreír,
no sonreír al abrir las puertas,
para no estar congelada
en el mundo maltrecho,
para leer en un tranvía
y escribir
sobre todo escribir.

Para refugiarme
de las tempestades negras
de tus palabras,
escribir para dejar
de sentirme así.

Escribir
y así comprender
justo en ese momento,
justo allí en el invierno
y en la arena.
Y ahora no podré,
lo sé,
nunca más podré
leer tus poemas.           

© Virginia Fernández “Diario”

domingo, marzo 04, 2012

Huérfana


Huérfana

I

E
l silencio se ha roto
en la tierra de los sueños.
El silencio no ahoga el llanto
así como nosotros
estamos congelados
en el mar blanco
del invierno,
mirándonos
como una fotografía
que se quedara quieta.

II
Me siento tan huérfana
que si tuviera que explicarlo
creo que tardaría
miles de años.

© Virginia Fernández “Huérfana”

lunes, febrero 27, 2012

Ciudad imaginaria


Ciudad imaginaria


N
o existirá esa ciudad
construida expresamente
para nosotros,
lo sé,
no la harán nunca,
no habrá calles oblicuas
ni vistas al mar.

No existirán en esta noche
las palabras no pronunciadas,
ni las promesas
difíciles,
no importa.

Yo diré nunca más muchas veces
pero no lo cumpliré.

No habrá amenazas
ni árboles donde balancearse
mientras susurres poemas.

No habrá ciudades imaginarias
porque no existen más allá
de las habitaciones,
más allá del color blanco
que envuelve la tarde
donde dormimos.

Sé que no la encontraremos,
nuestra ciudad no está
en ningún lugar,
Pero no importa….

© Virginia Fernández “Ciudad imaginaria”

sábado, febrero 25, 2012

Estar enfermo


Estar enfermo

                  Repetir tu nombre hasta que pierda todo sentido
                           -Celia Gómez-

E
star enfermo
y pensar en el desierto,
estar enfermo
y pensar en ti,
repetir tu nombre.

En el desierto de agua
todo está en calma,
en mi desierto de agua
todo está en calma.

Estar enfermo
en mi vida solitaria,
estar enfermo
de cosas mundanas.

Repetir tu nombre,
repetirlo hasta la saciedad.
Es innoble,
no lo soporto.

© Virginia Fernández “Estar enfermo”

viernes, febrero 17, 2012

Melancholy


Melancolía

S
onríen los solitarios
para que la melancolía
no se les note,
frío cristal,
muerte,
cómo sería despertar
con una gran esperanza
que les abrigara en el pecho,
con una sonrisa verdadera
de ojos abiertos
y libertad
pero se ahogan,
en los bares,
en sus casas.

Sonríen los melancólicos
para acallar
un sueño gris
que ronda en sus cabezas,
que está agazapado tras las escaleras
cuando llegan a casa,
cuando se sientan a tomar el sol
o a ver las hojas caer.

Acecha
la melancolía,
les acecha
de cerca,
como la sombra de un cadáver
y nunca se va.

© Virginia Fernández “Melancolía”

miércoles, febrero 08, 2012

Estados


Estados

¿
Qué será de estos versos
sin alguien
que los mire?
Ímpetu que busca al universo,
que hace
que los deseos se cumplan,
dime,
extraña circunstancia
que nos acerca en silencio
igual que cae la lluvia en el mar,           
sin miedo,           
sin frío.

¿Qué será de las palabras?
De estas palabras
que se desvanecen
entre tus dedos
como ceniza y estrellas,
muchacho.

¿Cuál será mi destino?
Sino yacer en la nieve
hasta morir sin más
y desear
que tú sigas ahí
aunque sólo sea
en estos versos
que se pierden
lentamente.


© Virginia Fernández “Estados”

viernes, febrero 03, 2012

Friday Poem


No necesito

N
o necesito
relojes ni espejos
que me miren asustados,
sólo el canto del bosque,
poblado de árboles blancos
que hablan cuando hay viento
que elevan palabras al cielo
cuando hay lluvia,
palabras que nunca
dicen nunca
y sí pájaro amarillo que vuela,
sí esperanza
o atmósfera o mariposa.

No necesito
estruendos ni tormentas
porque
no existen relojes,
sólo hojas de otoño
que caen lentas
sobre mi pequeña vida,
sólo ojos
que me despiertan
y me tranquilizan
cuando empieza a amanecer
allí en las sombras.

© Virginia Fernández  “No necesito”