miércoles, diciembre 14, 2011

Anywhere...


En algún lugar


See you anywhere…


Q
uedaremos desolados
pero felices
en algún lugar desconocido,
pero en casa.

Desaprendo tu camino
y estás delgado,
muy delgado.

Subo un camino infinito
pero caeré
pintando tu rostro de azul
y estarás despistado,
pero feliz.

Sé que quedarás desolado
pero feliz.


© Virginia Fernández “En algún lugar”

martes, noviembre 29, 2011

paredes o-bli-cu-as


Paredes oblicuas

“…estamos aquí en el hueco entre nosotros"
Juan Antonio Bernier

C
omo estar abrazados
en el microcosmos de la habitación
de paredes oblicuas.

Con las luces tenues de la calle
y la ingenuidad de la juventud
dibujada en la cara,
ahora se cuela la luz
por las rendijas de las persianas.

Una luna reflejada
en la pared,
miedo.

Ahora somos árboles blancos,
estamos delgados,
tus ojos oscuros
me miran,
estamos cada vez más delgados,
somos extraños y delgados.

La habitación ahora
es más pequeña
cierra los ojos
….
¿Qué ves?
Nada.

© Virginia Fernández “Paredes oblicuas"

domingo, noviembre 27, 2011

Blue


Cielo azul

“Todavía tengo estrellas,
todavía tengo pestañas”
-Elise Plain-

A
quí sólo hay cielo
que se confunde
con la línea del mar.
En voz baja un susurro,
en voz baja…
Como una fotografía
en un mar de girasoles.

En la niñez no hay muerte,
sólo el canto de los grillos.
La infancia es ese lugar donde
no existe el tiempo.

Aquí sólo hay árboles de metal
y miedo.
En la infancia no existe el miedo,
en voz baja un susurro,
en voz baja…

Nuestras caras están pálidas
y se saludan en el sol de invierno,
sólo hay cielo arriba
y es azul
porque no hay ayer
ni palabras gastadas.

© Virginia Fernández “Cielo azul”

viernes, noviembre 18, 2011

Bird_illusion


Como un pájaro

You are like a bird

R
esbaladiza es la calle
por la que pasean tus pasos,
mientras las aceras te miran,
impasibles, acongojadas,
sintiendo un mareo que no se nota,
en el que flotas,
como el milagro de las nubes de aquella tarde,
¿Te acuerdas?
o los despertares entre cuatro paredes
con reflejos de fondo,
halo errante en tus ojos
hermano,
mi hermano.

Vivimos en las mismas horas
que son desacompasadas,
triste horario de amanecer sin espalda
y sin huellas,
igual que yo…

Hermano,
mi hermano
¿En qué lugar te encontré?
¿Por dónde iría?

Tú eres como un pájaro,
que sonríes y no te enfadas,
aunque esto importa menos,
porque tienes miedo,
porque los pájaros tienen miedo
y yo.

© Virginia Fernández “Como un pájaro”

miércoles, noviembre 16, 2011

Puerta de atrás


Mundo aparente

P
or la puerta de atrás escapo
a varias vidas que no me pertenecen,
me elevo en la ignorancia de la juventud
recién muerta
y escapo a otros mundos
llenos de sutilezas que se borran
entre la niebla,
que no me dejan ver.

La puerta de atrás me ofrece
otro mundo posible,
con lágrimas en los ojos
me sumerjo en tinieblas borrosas
y paisajes turbulentos de ladrillo
agresivo,

        adiós…. quiero desaparecer.

Con los ojos inexpresivos te recibo
mundo aparente,
fue un sueño,
no quiero puertas de atrás
ni vías de escape,
porque me pierdo
y mis ojos siguen soñando despiertos.

© Virginia Fernández “Mundo aparente”

lunes, noviembre 14, 2011

Noviembre


Memorias de noviembre

Yo no escribo el poema,
el poema me escribe a mi.


E
n los mundos de tu memoria
nos lleva la corriente
y la niña de las hojas muertas sonríe.
Los edificios no quieren ser noviembre
y sin embargo, lo es en mis paredes,
en mi pelo
o en la calle dibujada de semáforos.

Desde lo alto de la azotea
siento el miedo en tus mejillas,
desde la esquina de tu mirada esquiva.

Hace frío
y es completamente noviembre
aunque no lo quieras,
en tu abrigo,
en tus ojos amueblados de viejas fotografías,
en tus labios recién descubiertos,
en este viernes.

Nuestras posibilidades eran una entre un millón
y nunca pensábamos que íbamos a envejecer,
pero allí estábamos,
nosotros,
sonrientes y mojados
y ahora, cuando llega el invierno otra vez,
esas caras tan tristes.


© Virginia Fernández “Memorias de Noviembre”

lunes, noviembre 07, 2011

Intoxicated


Intoxicada


N
os intoxicamos
de cielo anaranjado y asfalto
a 80 kilómetros por hora,
de aquel paisaje plano
de postal exótica
y del color de tu jersey.

Nos miramos con ojos que no existían
en aquel país
que construimos para un rato,
¿Quién te vio morir sino yo?
¿Qué fuiste?

Intoxicada de una tarde de frío,
abrí la ventana para
salir a volar,
cerré los ojos y me convertí
en ángel.

No quiero fotografías
que serán recuerdos del tiempo,
cógeme de la mano.


© Virginia Fernández “Intoxicada”

sábado, noviembre 05, 2011

Sunny November...



Noviembre es de cristal


Y
o sólo quiero tus noches
para alimentar las fachadas de las calles
que quedan deshabitadas,
las ciudades que me asustan,
para acompañar a los gatos en las aceras,
para que esa parte efímera del ser humano
arranque de una vez a hacerse eterna,
para no sentir ese frío.

Yo sólo quiero mis noches
cayendo como cascadas por tus pestañas
y reírme a carcajadas con el corazón encendido,
para no ser esa niña fría y pálida de la muerte,
para no querer despertar.

Yo sólo quiero tus manos
para que me agarren al viento
e inventen partituras con los claxon de los coches,
que noviembre sea de tela con domingos de cristal.

Yo sólo quiero tus noches
y tu pelo al despertar.

© Virginia Fernández “Noviembre es de cristal”

lunes, octubre 31, 2011

Silvery Night


Noche plateada

E
ncontrar ese trozo de paz
en esta tarde azul oscura,
entre las paredes amarillentas
de mi apartamento con fotos,
se me hace teóricamente difícil.

Ha oscurecido,
imperceptiblemente,
lentamente
y hoy es uno de esos días propicios para conversar
con alguien distinto a ti mismo.

Es absurdo buscar respuestas.
No las busques en los acordes desgarrados
de algún músico nacional.

Encontrar asilo en tus ojos
o vivir en tu pelo me resulta fácil
mientras la noche va dibujando su silueta.

Quiero cerrar los ojos,
pensar en la edad relativa del amor…
en el naufragio de esta noche plateada,
y lo sé, lo sé bajo esta luna,
bajo este cielo,
con las manos frías.


© Virginia Fernández “Noche plateada”

viernes, octubre 28, 2011

Llueve y ésto se llama verso_poema:


Esta tarde

E
sta tarde habla una música lejana,
a lo lejos
en aquel horizonte que dibuja el mar
mientras mi cuerpo responde por inercia
y mi mente viaja por otros universos,

esta tarde ....

© Virginia Fernández “Esta tarde”

miércoles, octubre 26, 2011

Qué bonito estaba el cielo ayer por la tarde...


Me pregunto


No me ames, que me muero
-Celia Gómez-


E
stas imágenes…

Me pregunto…
El cielo,
éste en concreto,
el color de las nubes,
como se respira aquí bajo este cielo azul,
el color de unos ojos distintos a los tuyos.

Me pregunto…

como se mueven esos arbustos
a medida que avanzo por la carretera,

el paisaje que forman esos edificios
y esta melancolía.


© Virginia Fernández “Me pregunto”
Ilustración: Janik Coat.

sábado, octubre 22, 2011

¿Fantasía o realidad?


Interior anodino
The resultant whole exceeds the sum of its parts.

A
 mi también me ha llegado
a conmover alguna vez
tu secreto de musgo
impregnado en el aire,
parado como una fantasía
delante de mí,
tu delicadeza
que pretendía ser blanca y pura,
pero que no lo era
ni lo es.

Por eso no lo admito más,
por eso no te admito más.

Interior anodino y andrógeno,
asúmelo,
no lo es
ni lo fue.

Admítelo
y no te lamentes.

© Virginia Fernández “Interior anodino”

jueves, octubre 20, 2011

No me mires con tus ojos de extrarradio...


Sentirse niña Monelle

“Porque estoy sola tú me darás el nombre de Monelle, pero no olvidarás que tengo todos los otros nombres”
 Marcel schwob: El libro de Monelle.


H
oy me siento Monelle
mientras escucho su silencio
aquí a mi lado.
Pienso en sus pies fríos tocando el asfalto,
paseando hacia ninguna parte.

Hoy sí me siento película muda
y frío de Montevideo en invierno.

He construido un edificio de cristal
pero se ha caído después de muchas guerras,
ahora ella pasea por mi cabeza
y el humo entre sus pasos no deja huella.

Niña Monelle,
no estés triste.

No es fácil sentirse Monelle
pero esta tarde aquí contigo
los ojos se oscurecen como la noche,
de nada sirve abrir ventanas.

No estés triste
ni me mires con tus ojos de extrarradio
que me siento perdida en esta mesa donde suelo
sentarme a escribir,
yo tampoco tengo nombre
y me olvidarás,
lo sé.

© Virginia Fernández “Sentirse niña Monelle”

miércoles, octubre 12, 2011

No me interesan ni tus vaqueros ni nada...


Pareceres

N
o me interesan
las líneas limítrofes
que no te rodean,
ni siquiera si son
del color del mar.

Nunca me interesaron
los árboles terrenales,
ni los días sin lluvia,
ni el olor a pincel.

No me acomodan
para nada los días sin ti,
ni el color de la luz
que atrapa una mano
distinta a la tuya.

No quiero mantas,
ni manos,
ni tacto,
ni aroma.

No me interesa
para nada bailar un vals
sin música de orquesta,
ni tus vaqueros,
ni nada.
© Virginia Fernández “Pareceres”

miércoles, octubre 05, 2011

Parece una eternidad...


La llegada del invierno

“Avísame cuando llueva, sal y mójate” Alexis Díaz-Pimienta.


N
o digas nada
en esta nueva dimensión,
pasear por las calles
tiene ahora otros matices,
las sábanas que me envuelven,
incuso el sabor del mar.

No digas nada
en esta nueva percepción de todo,
encuentro distintos los pasos que me llevan
a la puerta de tu casa.

El viento susurra nuestros nombres,
los azules tienen otros colores
que se caen como de una postal.

Sal y mójate ahora,
mira cómo llega el invierno
a ese lugar que no conozco,
donde las flores están congeladas
en los parques llenos de escarcha,
sal y mójate,
no digas nada.

© Virginia Fernández “La llegada del invierno” Extracto de conversaciones: Es tan romántico el invierno.

viernes, septiembre 30, 2011

Hoy brilla el sol en el Zapillo...


Sonrisas dibujadas

"En los brazos sólo este amor así relajado. Quien lo sabe todo que no hable. Quien no sabe de nada que se calle".
Para ver as meninas
-Paulinho Da Viola-


S
ilencio por favor
deja que los pensamientos
se me agolpen en la mente,
déjalos que corran por mi cerebro
y me inunden en esta mañana
en la que los párpados me pesan,
déjalos que dibujen una sonrisa.

Silencio por favor,
quiero pensar en tus manos,
no me distraigas ahora mientras escucho
canciones de otras vidas pasadas,
de otros atardeceres
que ya no me importan tanto.

Quiero salir a pasear por nuestro barrio
y contarte cómo siguen sin ti
los gatos callejeros,
las farolas de la noche
cuando nadie pasea.

Déjame porque quiero volver a escuchar
cómo suenan las cabinas cuando me llamas,
como me nombras bajo este cielo de sonrisas dibujadas.

© Virginia Fernández “Sonrisas dibujadas”. Extracto de: Después de una conversación sobre un sueño.

lunes, septiembre 26, 2011

Existe


Invierno de papel

Ese perdido reino del rock almeriense, en las noches que no duermo, bailo su música.

¿
Qué hubiera sido de mí si la noche de ayer
no hubiera existido?
Repleta de figuras vestidas de negro,
perdidos,
todos ellos
y yo…

¿Qué hubiera sido de mi sin esta noche lluviosa
tras el cristal del balcón de la habitación donde vivo?
En este invierno
de papel
que existe
y me mira con ojos perplejos,
donde suena esa música,
donde no existe el tiempo.

No mires bajo esta luz usada de los focos,
de mundos amueblados
en esta nueva dimensión
porque te siento perdido,
frágil y pequeño,
bajo esta misma lluvia,
bajo este mismo cielo de acordes 
y de rock.


© Virginia Fernández “Invierno de papel”

viernes, septiembre 16, 2011

I'll hide from the world behind a broken frame...


Mundo de mentira

C
ruzan la calle sin mirarse,
extrañándose a cada paso
que dan.

No se miran a los ojos,
ni se rozan,
en un mundo que es de plástico,
como lo es una sonrisa congelada
en una fotografía.

Leen un libro
como quién mira un paisaje lejano y desconocido
visto desde una ventanilla de un coche
o desde un cuadrado que habla.

Ellos no se aman,
por miedo a dolerse
y sus silencios se dejan ver.

No se duelen,
no,
ni mueren de amor
como en las películas.

Para ellos es
este mundo de mentira.

© Virginia Fernández “Mundo de mentira”


domingo, septiembre 11, 2011

No sé lo que haces los domingos por la tarde...


Tarde de verano

M
iro al cielo,
sólo por el placer de mirar al cielo.
 Una conexión silenciosa y tranquila
se abre paso entre las nubes.

Escucho música
y es lo más parecido que tengo de escuchar
tu voz.
A decir verdad
no tiene nada que ver con tu voz,
pero qué más da.

El temblor de mis manos
y una voz que está ciega
impregnan la tarde,
así como el aire mece mi hamaca,
así como oscurece lentamente,
mientras,
nuestros labios sin moverse se hablan.

© Virginia Fernández “Tarde de verano”